La UE respalda a Zelenski, pero no cubre el déficit de financiación que reclama Kiev
Los líderes de la Unión Europea reiteraron en Bruselas su apoyo a la soberanía e integridad territorial de Ucrania, pero no respondieron a la petición de Volodímir Zelenski de obtener 70.000 millones de euros adicionales para sostener la defensa y la resiliencia del país en 2027. La distancia entre el compromiso político y la financiación disponible quedó expuesta en una cumbre celebrada mientras Rusia intensifica sus ataques contra infraestructuras energéticas y el presidente ucraniano afronta una relación cada vez más incierta con Donald Trump.
El documento aprobado por los Veintisiete reafirma un respaldo «firme, permanente e inquebrantable» a Ucrania dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente. Sin embargo, la declaración no se tradujo en una nueva partida para cubrir la brecha presupuestaria descrita por Zelenski: la Unión ofreció los 45.000 millones de euros correspondientes al préstamo de 90.000 millones acordado en diciembre anterior.

Una brecha que condiciona la planificación de Kiev
Ante los mandatarios europeos, Zelenski cifró en 155.000 millones de euros el coste de la guerra para el próximo año y pidió «al menos 70.000 millones» más de la UE para defensa, armamento y resiliencia, una cantidad que calificó de realista para contener a Rusia. Ursula von der Leyen explicó que, cuando se diseñó el préstamo, no era posible anticipar la situación de 2027; ahora, sostuvo, el déficit está claro y debe cubrirse. La presidenta de la Comisión pidió que otros socios contribuyan, ya que la UE y sus Estados miembros asumen el 80 % de la ayuda exterior a Ucrania.
La diferencia entre la necesidad estimada y los fondos comprometidos no es solo contable. Sin financiación previsible, Kiev afronta más dificultades para planificar compras militares, reparar instalaciones y sostener servicios esenciales en un invierno marcado por los ataques rusos. La petición también sitúa a los gobiernos europeos ante una decisión de reparto: aumentar su propia contribución o encontrar apoyos adicionales fuera de la Unión, sin que en la cumbre se anunciara una fórmula concreta.
Activos rusos y dependencia tecnológica
Una posible fuente de recursos sigue bloqueada. El intento de desbloquear 210.000 millones de euros en activos rusos inmovilizados en la UE, la mayor parte en Bélgica, terminó sin acuerdo por la oposición de ese país. España figuraba entre los impulsores de la iniciativa, pero la reunión no resolvió las objeciones que impiden convertir esos fondos en ayuda para Ucrania. La disputa muestra que el consenso sobre el respaldo a Kiev no elimina las diferencias entre los Estados miembros cuando se trata de asumir riesgos financieros y jurídicos.
También quedó sin solución la dependencia ucraniana de los satélites estadounidenses. La alta representante de la UE para la política exterior, Kaja Kallas, reconoció que Starlink es esencial para Ucrania y que Europa no puede reemplazar esa capacidad a corto plazo. El reconocimiento revela un límite estratégico: el apoyo europeo puede sostenerse en declaraciones y financiación, pero ciertas capacidades operativas siguen vinculadas a decisiones de Washington.
Críticas medidas a Washington
Ese contexto ayuda a explicar la prudencia de los Veintisiete ante Trump, pese a las tensiones con Zelenski. El presidente ucraniano ha denunciado que Estados Unidos le ocultó información sobre bombardeos, mientras Trump le instó a considerar la convocatoria de elecciones presidenciales. Aun así, el texto final de 24 páginas solo cuestiona una decisión estadounidense: el levantamiento temporal de sanciones al gasóleo ruso. La UE expresó su pesar, pero no formuló una crítica más amplia al presidente norteamericano.
La cautela europea coincide con la urgencia de preservar la cooperación transatlántica y con la incapacidad inmediata de sustituir algunos recursos estadounidenses. El Consejo Europeo volverá a tratar el asunto en su próxima reunión, por lo que quedan pendientes tanto la cobertura del déficit presupuestario como la respuesta a la dependencia tecnológica. Zelenski obtuvo una reafirmación política clara en Bruselas; la financiación adicional y los instrumentos para garantizarla siguen, en cambio, sin concretarse.