Las autopsias apuntan a una falta total de oxígeno en la tragedia de los cinco buzos italianos en Maldivas

Las autopsias apuntan a una falta total de oxígeno en la tragedia de los cinco buzos italianos en Maldivas

Las autopsias de los cinco buceadores italianos que murieron el 14 de mayo en una cueva del atolón de Vaavu, en Maldivas, determinaron que la causa de muerte fue la anoxia, es decir, la falta total de oxígeno. El informe forense indica que los integrantes del grupo se quedaron sin aire en sus tanques mientras permanecían a unos 60 metros de profundidad, aunque todavía no se ha establecido por qué no lograron abandonar la cavidad dentro del tiempo previsto.

La información fue revelada por el diario italiano Corriere della Sera casi cinco meses después del accidente. La demora se explica por la investigación judicial abierta en Italia y por la necesidad de completar los estudios toxicológicos, revisar los equipos y reconstruir las decisiones que precedieron a la inmersión.

Una expedición que terminó sin retorno

Las víctimas fueron Monica Montefalcone, bióloga marina de 51 años; su hija, Giorgia Sommacal, de 23; la investigadora Muriel Oddenino; Federico Gualtieri, recién graduado en biología marina; y el instructor de buceo Gianluca Benedetti. Todos contaban con experiencia y certificaciones, y compartían una actividad vinculada con la conservación de la vida marina y la investigación científica.

El grupo partió del Duke of York, un barco de safari utilizado habitualmente para expediciones de buceo en el archipiélago. La inmersión se realizó cerca de Alimathaa, en una zona de Vaavu conocida por sus formaciones submarinas. Los cinco entraron en una cueva de la que no pudieron volver a salir y sus cuerpos fueron recuperados posteriormente por tres espeleobuceadores finlandeses.

Las autopsias apuntan a una falta total de oxígeno en la tragedia de los cinco buzos italianos en Maldivas

En los primeros días se evaluaron varias explicaciones. Entre ellas aparecieron un posible error en la mezcla respiratoria, una mala lectura de las condiciones de la cueva, corrientes difíciles, pérdida de orientación, un problema médico repentino o una intoxicación relacionada con la respiración a gran profundidad. Los especialistas que participaron en el rescate sostuvieron desde el comienzo una hipótesis más concreta: los buzos habrían ingresado en una cavidad sin salida clara.

El informe descarta, por ahora, otras causas inmediatas

Las autopsias fueron realizadas entre el 25 y el 26 de mayo en el hospital de Gallarate, en la provincia de Varese, por un equipo designado por la fiscalía de Busto Arsizio. El grupo estuvo integrado por el patólogo forense Luca Tajana, la toxicóloga Cristiana Stramesi, ambos de la Universidad de Pavía, y el especialista en medicina deportiva y subacuática Luciano Ditri.

El examen toxicológico no detectó sustancias capaces de provocar la muerte o una pérdida de conciencia. Tampoco se encontraron lesiones compatibles con un ataque de tiburón ni indicios de otro accidente que hubiera requerido la intervención de terceros. Ese resultado no resuelve toda la secuencia, pero reduce el peso de algunas hipótesis planteadas tras la tragedia.

La conclusión de anoxia establece el desenlace fisiológico, aunque no explica por sí sola la dinámica del accidente. En una inmersión profunda, el margen disponible depende de la cantidad de gas respirable, del consumo individual, de la profundidad, de las paradas de descompresión y del tiempo necesario para encontrar la salida. Un retraso aparentemente breve puede comprometer toda la operación cuando el equipo se encuentra a decenas de metros bajo el agua y dentro de una estructura cerrada.

La investigación deberá reconstruir los minutos decisivos

Los investigadores italianos todavía deben contrastar el informe médico con el análisis del material utilizado por el grupo. Entre los elementos recuperados se encuentran cámaras GoPro, los tanques, el equipo de buceo y los dispositivos de muñeca. Esos datos podrían mostrar la ruta seguida, la duración de la inmersión, los niveles de consumo, las alertas registradas y el momento en que cada buzo dejó de emitir señales.

También será necesario determinar si la mezcla respiratoria era adecuada para la profundidad alcanzada y si los instrumentos funcionaban correctamente. La composición de los tanques puede aportar información decisiva, pero su interpretación deberá realizarse junto con los registros de los dispositivos y las imágenes disponibles. Ningún elemento aislado permitirá necesariamente reconstruir todo el accidente.

El expediente pasó a la fiscalía de Roma, que investiga el caso bajo la hipótesis de homicidio culposo múltiple. Las autoridades están revisando la cadena de decisiones, desde la planificación operativa hasta las autorizaciones otorgadas. Ya fueron solicitados documentos, testimonios y asistencia informática en Génova.

El permiso para investigar corales, bajo revisión

La Universidad de Génova, donde trabajaban Montefalcone y Oddenino, aclaró que la inmersión no formaba parte de una misión oficial de la institución. Al mismo tiempo, destacó la experiencia de Montefalcone, respaldada por cientos de publicaciones y por su participación en numerosas expediciones.

El operador turístico contratado y el propietario del barco también entregaron sus versiones y la documentación correspondiente. En Maldivas, el buceo recreativo está permitido hasta los 30 metros, una profundidad muy inferior a los aproximadamente 60 metros alcanzados por el grupo. Las autoridades locales verificaron los permisos relacionados con la actividad, pero todavía no está claro si la autorización para investigar corales blandos incluía la exploración de la cueva donde murieron los cinco italianos.

La diferencia entre una investigación marina autorizada y una penetración en una cueva profunda puede ser determinante desde el punto de vista de la seguridad y de la responsabilidad. La causa médica de las muertes ya fue establecida; ahora la investigación deberá precisar si hubo fallas de planificación, información insuficiente sobre la cavidad, controles inadecuados o decisiones individuales que redujeron el margen de supervivencia.