El acceso turístico a las cataratas del Iguazú fue reabierto este martes 13 de octubre, después de un cierre temporal provocado por la crecida del río homónimo. La reapertura restablece la visita, pero no elimina la señal de alerta: el episodio se produce mientras aumentan los caudales en varias cuencas del litoral argentino y los pronósticos apuntan a precipitaciones más abundantes durante los próximos meses.
Un caudal seis veces superior al promedio
La Intendencia del Parque Nacional Iguazú y la empresa concesionaria habían restringido el ingreso a los sectores turísticos cuando el río superó los 12.000 metros cúbicos por segundo, más de seis veces su caudal promedio. La decisión de cerrar un día antes de la reapertura muestra cómo las condiciones hidrológicas pueden alterar rápidamente la operación de un destino cuyo atractivo depende, precisamente, de la fuerza del agua.

La reapertura indica que el acceso volvió a ser posible, no que el riesgo haya desaparecido. Las autoridades ya tienen antecedentes recientes de cierres por crecidas: en 2023 y 2024, otro episodio asociado a El Niño dañó pasarelas de la zona turística de la Garganta del Diablo. En agosto, además, el parque cerró ese tramo y elevó pasarelas de manera preventiva ante la posibilidad de un fenómeno meteorológico similar o más intenso.
El Paraná confirma que la presión excede Iguazú
La crecida no es un hecho aislado de la cuenca del Iguazú. La entidad binacional responsable de la central hidroeléctrica de Yacretá informó que el Paraná superó los promedios históricos en un 37% durante septiembre y en un 40% en lo que va de octubre. A su vez, el aumento del Uruguay obligó a evacuar a decenas de personas en sectores costeros de Concordia, en Entre Ríos, y Paso de los Libres, en Corrientes.
La coincidencia de niveles elevados en ríos distintos amplía el alcance del problema: compromete tanto la actividad turística como la seguridad de las poblaciones ribereñas. Por eso, la evaluación de la crecida en Iguazú requiere observar el comportamiento regional de las lluvias y los caudales, además de las condiciones puntuales dentro del parque.
El Niño desplaza la preocupación hacia el verano
El Servicio Meteorológico Nacional argentino indicó que, hasta septiembre, el litoral acumulaba excesos de precipitación similares a los registrados durante eventos fuertes de El Niño. La institución advirtió que esos excedentes suelen comenzar de forma relativamente pequeña y crecer a medida que avanza el año, con especial intensidad durante el verano y el otoño australes de 2027.
El fenómeno calienta las aguas del Pacífico tropical y modifica patrones climáticos; entre sus posibles efectos figuran un mayor riesgo de inundaciones y sequías, además de una intensificación del calentamiento global. Meteorólogos han advertido que el episodio actual podría convertirse en uno de los más fuertes observados, aunque esa perspectiva no determina por sí sola la evolución de cada río ni el estado futuro de los circuitos.
La reapertura devuelve visitantes a las cataratas, pero el dato decisivo para las próximas semanas será la evolución de los caudales. La experiencia de cierres y daños anteriores, junto con los registros del Paraná y las evacuaciones en el Uruguay, apunta a una gestión que deberá combinar monitoreo continuo con medidas preventivas. La recuperación del acceso turístico es, por ahora, una pausa operativa dentro de una temporada hidrológica todavía incierta.