Las Catrinas Monumentales de Aguascalientes iniciaron en Estados Unidos una gira que combina promoción cultural, presencia internacional y vínculo con la comunidad mexicana radicada fuera del país. La primera parada fue el Albuquerque International Balloon Fiesta, en Nuevo México, y el recorrido continuará durante octubre en Chicago y Nueva York, dos ciudades con una importante diversidad cultural y una amplia presencia de población de origen mexicano.
Albuquerque: una apertura ante un público internacional
La llegada de las piezas a Albuquerque situó a la tradición del Día de Muertos dentro de uno de los encuentros turísticos más reconocidos de Estados Unidos. El Albuquerque International Balloon Fiesta reúne a visitantes de distintas nacionalidades alrededor de un espectáculo de gran alcance, por lo que la exhibición de las Catrinas encontró un escenario capaz de ampliar su audiencia más allá de los mexicanos residentes en la zona.
El valor de esta primera escala no depende únicamente del número de asistentes al festival. La presencia de las esculturas en un evento internacional permite que una expresión originada en México dialogue con públicos que quizá conocen el Día de Muertos de manera parcial o principalmente a través de representaciones comerciales. En ese contexto, las dimensiones monumentales, el vestuario y el trabajo artesanal de las piezas funcionan como una entrada visual a una tradición que combina memoria, identidad y celebración.
La elección de Albuquerque también muestra que la circulación cultural no tiene que limitarse a recintos especializados. Al instalarse en un festival masivo, las Catrinas se incorporan a un espacio de convivencia pública donde la cultura mexicana puede ser observada y comprendida como una manifestación viva, no como una pieza aislada de museo.

Chicago y Nueva York amplían el alcance de la muestra
Después de Nuevo México, la exhibición seguirá durante octubre en Chicago y Nueva York. El itinerario introduce un segundo elemento relevante: la gira no se concentra en una sola comunidad ni en un único tipo de público, sino que se desplaza hacia dos grandes ciudades estadounidenses con distintas dinámicas migratorias, artísticas y urbanas.
La escala en Chicago puede reforzar el contacto con familias mexicanas que han construido redes comunitarias sólidas y mantienen celebraciones propias del Día de Muertos. Nueva York, por su parte, ofrece un entorno especialmente diverso, donde la muestra puede alcanzar tanto a la diáspora mexicana como a espectadores de otras procedencias. La ruta convierte así a las Catrinas en un instrumento de representación cultural que viaja entre contextos distintos sin perder su referencia de origen.
El recorrido también tiene una dimensión estratégica para Aguascalientes. En lugar de presentar la entidad únicamente mediante información institucional, las piezas proyectan una imagen concreta de su creatividad y de sus capacidades artesanales. La cultura se vuelve, en este caso, una forma de presencia pública: ocupa espacios visibles, genera conversación y permite asociar el nombre del estado con una tradición reconocible internacionalmente.
La monumentalidad como lenguaje de identidad
El tamaño de las Catrinas es uno de los principales recursos de la exhibición. Su escala las hace visibles en espacios abiertos y facilita que sean identificadas incluso dentro de festivales concurridos. Sin embargo, la monumentalidad no se reduce a un efecto escenográfico. Al ampliar las proporciones de una figura vinculada con el imaginario mexicano, la muestra subraya el carácter colectivo y público de la tradición.
El vestuario, el colorido y los detalles artesanales completan ese lenguaje visual. Cada elemento contribuye a que las piezas transmitan una idea de identidad regional sin desligarse del símbolo nacional de la Catrina. La combinación es importante: las esculturas representan una tradición ampliamente asociada con México, pero al mismo tiempo buscan hacer visible la aportación específica de Aguascalientes, tanto en el diseño como en la elaboración.
Ese equilibrio evita que la celebración se presente como una imagen uniforme de la cultura mexicana. La gira puede leerse como una oportunidad para mostrar que el Día de Muertos tiene expresiones diversas y que las entidades del país participan en su construcción cultural desde sus propios lenguajes, técnicas y comunidades.
Una coordinación con doble destinatario
La exhibición fue organizada en coordinación con el Instituto Aguascalentense de las Personas Migrantes, el Consulado de México en Albuquerque y los responsables del festival. La participación de estas instituciones revela que el proyecto tiene dos destinatarios principales: los mexicanos que viven en Estados Unidos y el público estadounidense o internacional interesado en conocer otras expresiones culturales.
Para la comunidad migrante, la presencia de las Catrinas puede operar como un recordatorio visible de los vínculos con el lugar de origen. Las celebraciones culturales no sustituyen las relaciones familiares ni resuelven por sí mismas los desafíos de la migración, pero sí ayudan a conservar referencias compartidas y a transmitirlas entre generaciones. En particular, una exhibición pública permite que niñas, niños y jóvenes nacidos o criados en Estados Unidos reconozcan una parte de la herencia cultural de sus familias.
Para el público no mexicano, el proyecto ofrece una aproximación directa a una tradición que suele despertar interés, pero que requiere contexto para ser entendida más allá de sus elementos visuales. La intervención de instituciones migratorias y consulares aporta continuidad y respaldo a ese esfuerzo de divulgación.
Natzielly Rodríguez Calzada, secretaria ejecutiva del Iapemi, sostuvo que la presencia de las Catrinas ayuda a mantener el vínculo de la comunidad migrante con sus raíces y a difundir la cultura de Aguascalientes fuera del país. Su declaración resume el alcance de la gira: no se trata solamente de trasladar esculturas a tres ciudades, sino de utilizar el patrimonio cultural como una vía de conexión entre quienes permanecen en Aguascalientes, quienes emigraron y las sociedades que reciben estas expresiones.