Alfredo Hernández, artesano cartonero con diez años en el Concurso y Desfile de Alebrijes Monumentales de Ciudad de México, participará este fin de semana con una criatura inspirada en un perro. El certamen, organizado por el Museo de Arte Popular, otorgará 70 mil pesos al primer lugar y reunirá piezas monumentales de nuevos creadores y técnicas.

Hernández define el alebrije como un animal fantástico nacido de la imaginación y las pesadillas de quien lo crea. Atribuye su origen al cartonero capitalino Pedro Linares, quien concibió estas figuras durante un delirio por enfermedad; distingue esa tradición de las tallas de tonas y nahuales en madera, propias de Oaxaca. La competencia creciente, dice, impulsa la aparición de jóvenes artesanos y el intercambio de ideas entre participantes.
El reto del recorrido
El desfile número 18 partirá del Zócalo hacia el Ángel de la Independencia. Las obras deben medir al menos dos metros de alto, 1.80 de ancho y dos de largo, dimensiones que vuelven crucial su estructura: el empedrado de la calle 5 de Mayo hace vibrar las plataformas y puede desprender alas y cuernos. Hernández pide al público respetar las piezas durante el recorrido y su exhibición en Paseo de la Reforma, pues no están diseñadas para soportar el peso de las personas.