Los ataques saudíes a depósitos de combustible elevan la tensión con los hutíes

Los ataques saudíes a depósitos de combustible elevan la tensión con los hutíes

La coalición encabezada por Arabia Saudí bombardeó instalaciones petroleras en Saná y otras zonas de Yemen, en respuesta a una ofensiva hutí que dejó 13 muertos en un aeropuerto saudí. El ataque contra la estación central de Al Sabaha, vinculada a Yemen Petroleum Company, puso en primer plano un riesgo inmediato: que la escalada militar afecte también al abastecimiento de combustible en la capital yemení.

El objetivo energético, y la incertidumbre sobre los daños

Las explosiones se oyeron en distintos puntos de Saná. La cadena Al Masirah, controlada por los hutíes, informó que aviones saudíes atacaron la estación de Al Sabaha, mientras la coalición afirmó haber ordenado su evacuación antes de una operación que describió como selectiva. Hasta el momento no se había establecido el alcance de los daños.

Los ataques saudíes a depósitos de combustible elevan la tensión con los hutíes

La empresa petrolera sostuvo que había adoptado medidas preventivas y que la estación no almacenaba productos petrolíferos: según su comunicado, el combustible se trasladó a ubicaciones seguras en cantidades suficientes, aunque no precisó cuánto. Esa declaración no evitó la alarma entre los residentes, que acudieron en automóvil a las gasolineras y formaron largas colas. La diferencia entre la información oficial y la reacción pública muestra que, incluso sin daños confirmados, un ataque a infraestructura de suministro puede alterar la vida cotidiana.

La represalia no detuvo los ataques contra Riad

Arabia Saudí informó que sus fuerzas interceptaron tres drones al norte de Riad y destruyeron dos misiles en el este del país. Uno fue abatido sobre Dhahran, donde se encuentra la sede de Aramco; el otro, según la coalición, amenazaba Harad. También reportó la interceptación de tres misiles sobre Riad y el sur. Los anuncios describen una amenaza extendida más allá de la frontera yemení, aunque no detallan el daño que habrían causado los proyectiles de no haber sido interceptados.

Una guerra reactivada y varios frentes conectados

El conflicto civil yemení, entre los hutíes y el Gobierno respaldado por Riad, volvió a intensificarse en julio, en un contexto de mayor tensión en Oriente Próximo. Los ataques hutíes crecieron durante el fin de semana, y la respuesta saudí se extendió a Saná y a objetivos en las provincias de Saada y Dhamar. Mientras tanto, los combates terrestres continuaron: los hutíes estrecharon el cerco sobre Taiz, la tercera ciudad del país. El ejército gubernamental afirmó haber efectuado 2.200 ataques y neutralizado a unos 1.200 combatientes hutíes en las 24 horas anteriores; esas cifras corresponden a una parte beligerante y no fueron verificadas de manera independiente.

La presión también se proyecta sobre las rutas comerciales. Los hutíes han atacado petroleros en el mar Rojo, una vía alternativa para las exportaciones saudíes ante el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Así, los ataques a instalaciones y buques conectan la guerra yemení con la seguridad energética regional: el impacto potencial no depende solo de cuánto combustible haya en Al Sabaha, sino de la capacidad de mantener abiertas las rutas de exportación y evitar nuevos daños a infraestructura estratégica.

La dimensión internacional de la escalada

El presidente estadounidense Donald Trump acusó a los hutíes de intentar elevar los precios del petróleo antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre. En una publicación en Truth Social los calificó de actuar «muy mal», sin aclarar si eso supondría un mayor apoyo militar a Arabia Saudí. La acusación introduce el cálculo político estadounidense en una crisis ya marcada por intereses militares y comerciales, pero no constituye por sí misma un anuncio de cambio en la política de Washington. Por ahora, los ataques cruzados y la presión sobre rutas energéticas mantienen abierta la posibilidad de que un conflicto localizado amplíe sus efectos mucho más allá de Yemen.