María Corina Machado anuncia su regreso a Venezuela en medio de la presión por una transición electoral

María Corina Machado anuncia su regreso a Venezuela en medio de la presión por una transición electoral

La dirigente opositora venezolana María Corina Machado anunció este domingo su regreso a Venezuela, después de permanecer cerca de un año fuera del país y de superar, según su entorno, al menos siete intentos fallidos de retorno. “Estoy aquí, con ustedes”, afirmó en un mensaje publicado en sus redes sociales, sin precisar inicialmente el lugar en el que se encontraba ni ofrecer detalles sobre las condiciones de su ingreso.

La llegada fue confirmada también por Edmundo González Urrutia, a quien la oposición considera el ganador legítimo de las elecciones presidenciales venezolanas con base en las actas electorales divulgadas tras los comicios. “Me emociona muchísimo anunciarles que nuestra líder, mi querida María Corina, está en territorio venezolano. Hoy es un día muy importante para los venezolanos”, escribió González en su cuenta de X. El dirigente anticipó además su intención de regresar al país para acompañar el proceso político.

María Corina Machado anuncia su regreso a Venezuela en medio de la presión por una transición electoral

Un retorno preparado bajo reserva

Hasta pocos días antes del anuncio, Machado se encontraba en Panamá, en un lugar que no había sido revelado públicamente. La dirigente había recibido el Premio Nobel de la Paz en 2025 y, desde entonces, había desarrollado una agenda internacional destinada a mantener la presión sobre las autoridades venezolanas y a promover una salida democrática. En una entrevista concedida a EL TIEMPO y al Grupo de Diarios América antes de su regreso, insistió en que aspiraba a volver para impulsar un “gran acuerdo nacional” que permitiera organizar la transición.

Su salida de Venezuela se produjo en diciembre del año pasado, cuando emprendió un recorrido por tierra, mar y aire con destino a Oslo. La travesía incluyó distintas escalas internacionales y estuvo marcada por la necesidad de evitar una eventual captura por parte de los organismos vinculados al régimen chavista. Durante ese periodo, Machado sostuvo que su permanencia en el exterior no significaba abandonar la disputa política interna, sino ampliar el respaldo internacional a la oposición.

El regreso ocurre en un contexto distinto al que existía cuando abandonó clandestinamente el país. Nicolás Maduro fue capturado el pasado 3 de enero, de acuerdo con la información citada en el reporte, y el poder quedó en manos de Delcy Rodríguez. Desde entonces, Venezuela enfrenta una fuerte presión de Estados Unidos, que ha promovido reformas relacionadas con la apertura económica y petrolera. También se han registrado avances en materia de restauración democrática, aunque organizaciones de derechos humanos mantienen denuncias y advierten que los cambios no han avanzado con la rapidez esperada.

La exigencia de un calendario electoral

El anuncio de Machado coincidió con una serie de movilizaciones convocadas por Vente Venezuela, el partido que lidera, para exigir un cronograma electoral y elecciones presidenciales en 2027. La dirigente había llamado a los ciudadanos a salir a las calles con sus familias y banderas, y sostuvo que la recuperación de la libertad dependería de la participación cívica de los venezolanos.

“En 2027 tenemos que tener una elección presidencial. Vamos a elegir a María Corina Machado como la próxima presidenta de Venezuela y nos estamos organizando para eso”, afirmó durante la semana Carlos Fernández, activista político de Vente Venezuela. La declaración muestra que el retorno no se limita a una decisión personal de la dirigente, sino que está vinculado a una estrategia para reorganizar a la oposición dentro del país y convertir su liderazgo internacional en una plataforma electoral.

Sin embargo, la posibilidad de celebrar elecciones en 2027 todavía no cuenta con un calendario oficial. El tercer ciclo de negociaciones entre el chavismo y un sector de la oposición concluyó recientemente con acuerdos sobre garantías políticas y civiles y con compromisos para avanzar en la renovación del Tribunal Supremo de Justicia. Las partes no han alcanzado, por ahora, consensos concretos sobre la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral ni sobre una fecha definitiva para los comicios generales.

Negociaciones abiertas y límites institucionales

Las conversaciones son lideradas por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional elegida en 2015. En declaraciones al diario El Nacional, Figuera planteó que las elecciones podrían celebrarse a finales de 2027 o a comienzos de 2028. Esa posibilidad introduce una diferencia relevante frente a la exigencia de Vente Venezuela: mientras el partido de Machado reclama una convocatoria presidencial para 2027, el sector opositor que participa en las negociaciones contempla un margen más amplio.

La falta de acuerdos sobre las autoridades electorales y el calendario constituye uno de los principales obstáculos para convertir los compromisos políticos en una transición verificable. La presencia de Machado en Venezuela puede aumentar la movilización social y la presión sobre las instituciones, pero también podría intensificar las tensiones entre los distintos sectores de la oposición, que no necesariamente comparten la misma estrategia ni los mismos plazos.

En su entrevista previa al regreso, Machado afirmó que los venezolanos desean construir un país seguro, libre, democrático y próspero al que puedan regresar quienes emigraron. También denunció el deterioro de los servicios públicos, la inseguridad y la crisis económica, y sostuvo que los cortes de electricidad pueden alcanzar hasta 12 horas diarias en algunas zonas. Según su interpretación, esas condiciones han producido un creciente rechazo al poder establecido y una mayor urgencia por concretar una transición.

El chavismo, encabezado por Delcy Rodríguez, no se había pronunciado sobre el retorno de Machado al cierre de esta información. La reacción oficial, las garantías de seguridad para la dirigente y la capacidad de los actores políticos para acordar reglas electorales serán factores decisivos para determinar si su regreso abre una nueva etapa de negociación o profundiza la confrontación en Venezuela.