Meta aseguró este martes que completó las medidas ordenadas por la justicia electoral de Brasil para garantizar un trato igualitario a las campañas de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, a cinco días de la segunda vuelta presidencial. La empresa, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, respondió así al Tribunal Superior Electoral (TSE), que le había dado un plazo de 24 horas para demostrar el cumplimiento de sus instrucciones bajo amenaza de una multa diaria cercana a los 200.000 dólares.
“Concluimos la implementación de las medidas para atender la decisión del Tribunal Superior Electoral”, afirmó Meta en un comunicado. La compañía sostuvo ante la corte que los contenidos vinculados con ambas candidaturas reciben un tratamiento “igualitario y no discriminatorio”, de acuerdo con el documento difundido por el portal de noticias Poder360.
Una disputa abierta a pocos días de la votación
La decisión judicial se produce en la recta final de una contienda particularmente ajustada. Lula, dirigente izquierdista de casi 81 años, busca un cuarto mandato presidencial frente al senador derechista Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2022. Los sondeos más recientes describen un empate técnico, por lo que la visibilidad y el alcance de los mensajes difundidos en plataformas digitales adquirieron una importancia central para ambas campañas.
En la primera vuelta, Lula obtuvo el 47% de los votos frente al 45% de Bolsonaro. Tras ese resultado, la campaña del actual presidente acusó a Meta de interferir en el proceso electoral al restringir el alcance de publicaciones relacionadas con su candidatura en Instagram y WhatsApp. Las denuncias situaron a la empresa en el centro de una disputa que combina la regulación electoral, la moderación de contenidos y la influencia de los sistemas automatizados en la circulación de información política.

Las acusaciones de la campaña de Lula
El equipo de Lula también cuestionó el funcionamiento de la herramienta de inteligencia artificial de WhatsApp. Según la denuncia, el sistema se negaba a generar contenido electoral sobre el presidente, mientras sí respondía a solicitudes relacionadas con su rival. Para la campaña oficialista, esa diferencia podía traducirse en una ventaja política indirecta, especialmente en un escenario en el que los electores reciben información, argumentos y materiales de campaña a través de servicios de mensajería y redes sociales.
Meta negó haber tomado partido en la elección, aunque reconoció que se produjeron fallos. Entre ellos mencionó la desactivación por error de anuncios de la campaña de Lula. La empresa atribuyó esos episodios a “incidentes” técnicos y afirmó que no se trató de problemas exclusivos de Brasil. La explicación busca separar los errores operativos de cualquier decisión deliberada de favorecer a una candidatura, pero no elimina las dudas planteadas por el oficialismo sobre la transparencia y la consistencia de los mecanismos de moderación.
El organismo asesor alerta sobre fallos recurrentes
La controversia recibió una evaluación adicional del consejo asesor de contenido de Meta, un organismo que supervisa de manera independiente las decisiones de moderación adoptadas en las plataformas del grupo. El consejo informó este martes que había constatado “fallos recurrentes” en la moderación de contenidos vinculados con las elecciones presidenciales brasileñas.
En un comunicado, el organismo expresó su preocupación por “los fallos recurrentes en los esfuerzos de Meta por garantizar la integridad electoral”. La observación no equivale a una conclusión de que la compañía haya favorecido intencionalmente a Bolsonaro, pero sí plantea un problema de funcionamiento que puede afectar a las dos campañas: cuando las reglas se aplican de forma inconsistente, los errores pueden alterar la exposición de los mensajes, alimentar sospechas de parcialidad y dificultar que los votantes distingan entre una decisión editorial, una falla técnica o una intervención externa.
Una orden judicial con alcance inmediato
La exigencia del TSE refleja el papel cada vez más directo de la justicia electoral brasileña en la supervisión de las plataformas digitales durante las campañas. El plazo de 24 horas y la posibilidad de una multa diaria buscaban obtener una respuesta verificable antes de la votación, cuando cualquier modificación en la distribución de contenidos puede tener efectos inmediatos sobre el debate público.
La afirmación de Meta de que ya cumplió las medidas no cierra necesariamente la disputa. La corte todavía puede evaluar si las acciones adoptadas son suficientes y si corrigieron los problemas señalados por las campañas y por el consejo asesor. El punto central será determinar no solo si la empresa implementó cambios formales, sino también si esos cambios producen resultados equivalentes para ambas candidaturas y si existen mecanismos capaces de detectar y corregir nuevos errores durante los últimos días de la campaña.
Con la elección definida por un margen estrecho en la primera vuelta y con encuestas que muestran una competencia sin un favorito claro, la presión sobre las plataformas, los partidos y las autoridades seguirá aumentando hasta el balotaje. En ese contexto, la disputa entre Lula, Bolsonaro y Meta trasciende un caso particular de anuncios o herramientas automatizadas: pone a prueba la capacidad de las instituciones brasileñas para garantizar condiciones de competencia equitativas en un entorno digital donde las decisiones técnicas pueden adquirir consecuencias políticas.