Los Dodgers necesitan que Shohei Ohtani vuelva a ser decisivo en el momento más apremiante de su temporada. El equipo está a dos derrotas de quedar fuera de la Postemporada y de despedirse del objetivo del tricampeonato; su principal figura, en cambio, suma apenas tres imparables en 20 turnos, no ha conectado jonrones ni producido carreras en seis partidos y ha recibido siete ponches. La urgencia es evidente, aunque reducir el problema a una mala racha dejaría fuera un factor central: Ohtani llega a esta instancia después de una campaña condicionada por las lesiones.
Una producción que contrasta con sus antecedentes
El bajón resulta más llamativo al compararlo con lo que el japonés había aportado en octubre. En su primera Postemporada bateó .230, con tres cuadrangulares y 10 carreras impulsadas; fue determinante ante los Mets en la definición de la Liga Nacional, donde conectó dos vuelacercas y produjo seis carreras. En 2025 elevó su aporte a ocho jonrones y 14 impulsadas en el recorrido hacia el bicampeonato de Los Ángeles. Además, fue nombrado MVP de la Serie de Campeonato frente a Milwaukee, después de batear tres cuadrangulares y ponchar a 10 como abridor.

Ese historial no garantiza que repita su impacto, pero sí explica por qué su ausencia ofensiva pesa más que la de un bateador cualquiera. Los Dodgers construyeron parte de sus aspiraciones alrededor de una estrella capaz de influir en el marcador de varias maneras. Con Ohtani sin alcanzar base con regularidad ni producir extrabases, el rival puede concentrar su atención en otros bates y el equipo pierde una de sus principales vías para cambiar un partido.
Las lesiones preceden al silencio ofensivo
La temporada de Ohtani estuvo marcada primero por molestias en la rodilla izquierda, que limitaron su actividad como lanzador y complicaron sus opciones de competir por el MVP y el Cy Young de la Liga Nacional. Después, una lesión en el bíceps derecho afectó su comodidad al hacer el swing y lo llevó a la lista de lesionados a mediados de septiembre. Regresó durante la última semana de la campaña regular, pero el calendario le dejó poco margen para recuperar ritmo antes de los partidos de mayor presión.
Las lesiones ofrecen contexto, no una explicación concluyente de cada turno fallido. Su promedio de .143 en esta Postemporada es el segundo más bajo que registra desde la Serie Mundial de 2024, una señal de que no está trasladando al juego el nivel que mostró en los años anteriores. Aunque fue confirmado en el lineup, su presencia por sí sola no devuelve a Los Ángeles el bateador oportuno que necesita: la continuidad y la respuesta física siguen siendo incógnitas.
Fechas que miden la distancia con su mejor versión
El último jonrón de Ohtani llegó el 18 de agosto, cuando castigó una curva de Ryan Feltner para alcanzar los 30 cuadrangulares en la victoria de los Dodgers por 7-6 sobre Colorado. Su última carrera impulsada se remonta al 24 de septiembre: un doble en la novena entrada ante San Diego que permitió anotar a Tommy Edman, pese a la derrota angelina por 4-2. Entre esos hitos y la actual Postemporada se dibuja una prolongada falta de producción en los rubros que antes definían su peso ofensivo.
Para los Dodgers, el desafío inmediato es encontrar opciones de avanzar mientras esperan que Ohtani recupere impacto; para el jugador, cada turno adquiere una importancia mayor conforme se estrecha el margen de error. Su trayectoria demuestra que puede cambiar una serie, pero la necesidad presente no se resuelve con reputación: exige contacto oportuno y carreras. Con la eliminación a dos derrotas, el tiempo para que aparezca esa respuesta es limitado.