París reúne a decenas de miles de manifestantes en una protesta marcada por la tensión

París reúne a decenas de miles de manifestantes en una protesta marcada por la tensión

Decenas de miles de personas se concentraron este sábado 17 de octubre en París en una jornada de “convergencia de luchas” que reunió reivindicaciones estudiantiles, laborales, sociales y propalestinas. La movilización alternó música techno, consignas festivas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, una combinación que evidenció la amplitud del descontento y la creciente tensión en las calles.

La plaza de la República fue escenario de controles estrictos. Los gendarmes registraron a los manifestantes y confiscaron objetos considerados peligrosos, incluidas mascarillas quirúrgicas y suero fisiológico, pese a que muchos participantes los llevaban para protegerse de los gases lacrimógenos. En varios puntos, algunos asistentes lanzaron fuegos artificiales contra la policía, que respondió con granadas lacrimógenas.

París reúne a decenas de miles de manifestantes en una protesta marcada por la tensión

Una alianza amplia, una misma impaciencia

Entre los manifestantes había jóvenes que denunciaban el alto costo de vida, el deterioro de los servicios públicos, el liberalismo económico y el apoyo militar francés a Israel. También participaron enfermeros, profesores, jubilados y antiguos chalecos amarillos. Para ellos, la protesta funciona como un punto de encuentro entre conflictos distintos, pero conectados por la percepción de que las respuestas institucionales no llegan o resultan insuficientes.

La movilización incorporó además la memoria de la represión policial contra una manifestación de argelinos ocurrida en París el 17 de octubre de 1961. Jóvenes participantes vincularon aquel episodio con las denuncias actuales de violencia policial y con la defensa de las nuevas generaciones. La presencia de asistentes que distribuían soluciones caseras contra los efectos del gas mostró, al mismo tiempo, la organización espontánea de redes de ayuda.

La marcha avanzó por el bulevar de Magenta entre consignas y bailes, mientras detrás de ella continuaban los incendios de vehículos y los choques con la policía. Esa doble imagen resume el momento: la dimensión festiva facilita la convergencia de colectivos diversos, pero no disipa una ira que se alimenta del deterioro social, de la falta de recursos públicos y de la sensación de bloqueo político.