El actor Carlos Miguel Suárez Soto, conocido en la televisión como ‘El Poncho’ y también como ‘El Coreano’, habría muerto a causa de un infarto durante la madrugada del 19 de octubre, de acuerdo con información difundida por el comunicador Armando Gallegos. El intérprete tenía 66 años, falleció en su domicilio de la Ciudad de México y, según el reporte, se encontraba acompañado por su pareja, Angy. Hasta el momento, la versión no ha sido presentada como una confirmación oficial por parte de sus familiares.
La noticia de su fallecimiento había sido confirmada días antes por Roberto Tello, amigo y colega del actor, quien comunicó el deceso sin precisar las circunstancias. La falta inicial de detalles dio paso a distintas versiones, pero los reportes más recientes coinciden en señalar un posible problema cardiaco como la causa de muerte.

Un funeral privado en la capital
El periodista Alex Kaffie informó que los restos de Carlos Miguel fueron velados de manera privada en la Ciudad de México y cremados la tarde del 20 de octubre de 2026. El carácter reservado de las exequias explica, en parte, que la información sobre su muerte haya circulado de forma gradual y a través de comunicadores del espectáculo, en lugar de una declaración pública detallada de la familia.
Al actor le sobreviven sus cuatro hijas y su hermana Verónica Suárez, escritora de telenovelas e integrante del equipo de trabajo del productor Emilio Larrosa. La información disponible no detalla si la familia prevé realizar algún homenaje público ni si emitirá un comunicado para precisar la causa del fallecimiento.
El rostro de una generación de telenovelas
Suárez Soto alcanzó reconocimiento durante la década de 1990, cuando participó en producciones de Televisa asociadas con Emilio Larrosa. Entre las telenovelas que forman parte de su trayectoria se encuentran “Dos mujeres, un camino”, “Volver a empezar” y “Tú y yo”, títulos que tuvieron amplia exposición en México y en otros países de América Latina.
La relevancia de ‘El Poncho’ dentro de ese periodo no dependió únicamente de la cantidad de proyectos en los que intervino. Su carrera quedó vinculada con una etapa de expansión de las telenovelas mexicanas, cuando los elencos y personajes secundarios podían alcanzar una presencia sostenida en la memoria del público. Por ello, la noticia de su muerte recuperó también el recuerdo de una generación de intérpretes que formó parte de la televisión abierta de los años noventa.
El secuestro que cambió su vida profesional
Después de su etapa de mayor exposición, Carlos Miguel se alejó de los foros de televisión tras ser privado de su libertad durante cuatro días. De acuerdo con los reportes difundidos tras su muerte, sus captores lo amenazaron con agredir a sus hijas y a otros integrantes de su familia, por lo que lo obligaron a entregar los ahorros acumulados durante su vida y dos automóviles.
El episodio tuvo consecuencias económicas y personales que terminaron afectando su continuidad en la actuación. La pérdida de sus recursos, sumada a la reducción de oportunidades laborales en Televisa, lo dejó en una situación financiera difícil. Más que una simple pausa en su carrera, el secuestro representó un punto de quiebre: modificó sus prioridades, aumentó su exposición a riesgos y lo llevó a buscar ingresos fuera del medio artístico.
De los foros a la venta de tacos
En un primer momento, el actor intentó sostenerse mediante la venta de tacos de canasta, pero el emprendimiento no prosperó. Posteriormente se asoció con un amigo para instalar un puesto de tacos de cochinita pibil en las calles de la Ciudad de México. Esa actividad le permitió salir adelante, aunque también significó su alejamiento definitivo de la actuación.
El contraste entre su pasado como intérprete de telenovelas y su vida posterior como comerciante se convirtió en uno de los elementos más comentados tras su fallecimiento. Sin embargo, reducir su historia a ese cambio de oficio dejaría fuera el contexto central: una carrera afectada por la violencia, la pérdida patrimonial y la falta de oportunidades dentro de la industria televisiva.
La posible causa de muerte permanece, por ahora, sustentada en reportes periodísticos y no en un dictamen médico difundido públicamente. Mientras no exista una confirmación familiar o una autoridad que aporte información adicional, el fallecimiento de Carlos Miguel Suárez Soto debe describirse con esa precisión: un actor recordado por la televisión de los años noventa, cuya vida profesional terminó lejos de los reflectores y cuya muerte habría ocurrido por un infarto en su casa, a los 66 años.