Una mujer salvadoreña de 44 años fue hallada con vida y consciente después de pasar cerca de 24 horas en el mar Jónico, dentro de un flotador circular. Había caído desde un crucero al suroeste de la isla griega de Zante. Un buque de carga que participaba en la búsqueda la localizó durante la mañana del sábado, según informó este lunes la Guardia Costera de Grecia.
Un hallazgo al término de una búsqueda extensa
La alerta llegó el viernes: la pasajera había caído al mar a unas 72 millas náuticas, unos 133 kilómetros, al suroeste de Zante. Las autoridades portuarias pusieron en marcha un operativo con dos embarcaciones de los guardacostas, barcos privados que se encontraban en la zona y un helicóptero de la Fuerza Aérea griega. La distancia respecto de la costa y el tiempo transcurrido hacían crucial ampliar el rastreo a los buques cercanos.

Durante las labores, los equipos encontraron una pequeña luz intermitente, del tipo que suelen llevar los flotadores circulares, aunque estaba desprendida. El sábado, un carguero que colaboraba en el operativo dio con la mujer dentro del flotador. Un vídeo difundido por la Guardia Costera muestra a dos tripulantes que comprueban si puede responder y le lanzan una cuerda para subirla a bordo.
Del carguero al hospital
Tras el rescate, la mujer fue transferida a una embarcación de los guardacostas y llevada al puerto de Katakolo, en la costa occidental del Peloponeso, frente a Zante. Desde allí fue trasladada a un hospital para someterse a exámenes médicos. Que estuviera consciente al ser encontrada describe su estado en ese momento, pero no permite conocer por sí solo las consecuencias físicas de la exposición prolongada al mar.
La información disponible tampoco aclara cómo cayó desde el crucero ni en qué circunstancias obtuvo el flotador. Las autoridades no han explicado si hubo testigos, cuánto tardó la tripulación en advertir su ausencia o qué ocurrió durante las horas previas a la alerta. Esos datos serán necesarios para reconstruir el incidente; por ahora, no corresponde atribuir causas ni responsabilidades.
Lo que revela la operación, y lo que aún falta saber
El desenlace dependió de una cadena de búsqueda amplia: medios oficiales, embarcaciones privadas y un buque mercante que se encontraba en la zona. El flotador mantuvo a la mujer a flote y su localización permitió completar el rescate, pero el hallazgo de la luz desprendida muestra que los rastros disponibles no siempre señalan con precisión dónde está una persona. En mar abierto, la distancia, el tiempo y la coordinación entre distintos barcos condicionan la posibilidad de localizar a alguien.
El caso deja una historia de supervivencia excepcional, pero también una pregunta pendiente sobre la secuencia que llevó a la caída y la respuesta inicial del crucero. La investigación de esas circunstancias, junto con la evaluación médica, permitirá pasar del relato del rescate a una explicación más completa de lo sucedido.