Una nueva especie de planta con flores blancas y celestes fue identificada en las laderas rocosas del centro de Perú y recibió el nombre científico de Salvia messii, en homenaje al futbolista argentino Lionel Messi. El hallazgo fue presentado en la revista científica Phytotaxa, según informó el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
Más allá de la referencia deportiva, el descubrimiento aporta información sobre un ambiente poco estudiado de los Andes occidentales y expone la presión que enfrentan estos ecosistemas. La especie fue clasificada como “en peligro” debido a su exposición a incendios forestales, la construcción de carreteras y las sequías, amenazas que pueden reducir rápidamente el espacio disponible para plantas de distribución limitada.
Una planta adaptada a laderas áridas y pedregosas
Salvia messii crece entre los 2.000 y 2.400 metros sobre el nivel del mar, en varias laderas rocosas de las regiones de Lima e Ica, en la costa central peruana. Su hábitat está formado por matorrales, cactus y otros arbustos que soportan condiciones de aridez, cambios pronunciados de temperatura y suelos con escasa disponibilidad de agua.
El equipo de investigación determinó que se trata de un arbusto aromático capaz de alcanzar aproximadamente un metro y medio de altura. Sus flores presentan una combinación de colores particularmente distintiva: la corola tiene un tubo blanco y un labio superior celeste claro, mientras que las brácteas, estructuras que protegen la flor durante su desarrollo, muestran tonalidades fucsias.

La semejanza entre el blanco y el celeste de la flor y los colores de la camiseta de la selección argentina fue uno de los elementos que inspiró la elección del nombre específico. En la nomenclatura científica, este tipo de homenaje no modifica la descripción biológica de la especie, pero puede contribuir a acercar un descubrimiento especializado a un público más amplio.
La investigación que permitió reconocerla
La descripción de la planta fue resultado de un trabajo de campo realizado entre 2023 y 2025. Participaron Paúl Gonzáles, especialista vinculado al Museo de Historia Natural de la UNMSM; Rolando Uría, investigador independiente radicado en Argentina; y Jean Capcha Ramos, representante de la organización peruana Huarango Nature.
Los investigadores recolectaron muestras frescas en distintas localidades y analizaron las flores maduras en laboratorio. Las mediciones permitieron registrar la variación morfológica de los ejemplares y comparar sus características con las de otras especies del género Salvia. Ese procedimiento es fundamental para establecer que una población corresponde a una especie hasta entonces no descrita y no simplemente a una variante local de una planta conocida.
Salvia messii pertenece a la familia de las lamiáceas, un grupo botánico que incluye especies ampliamente conocidas como la albahaca, la menta, el romero y la salvia común. La familia reúne plantas con una gran diversidad de formas y usos, pero también con numerosas especies restringidas a ambientes específicos.
El valor de los matorrales ecotonales
El museo de la UNMSM señaló que el hallazgo ofrece nuevas evidencias sobre la importancia de los matorrales ecotonales que rodean los bosques relictos de los Andes occidentales. Los ecotonos son zonas de transición entre comunidades ecológicas; aunque suelen recibir menos atención que los bosques o los ecosistemas de mayor extensión, pueden concentrar especies adaptadas a condiciones ambientales muy particulares.
La presencia de una especie nueva en estos matorrales refuerza la hipótesis de que funcionan como centros de endemismo y diversificación vegetal. En otras palabras, no son únicamente áreas de paso o espacios degradados entre ambientes más visibles: pueden albergar plantas que no existen en ningún otro lugar y cuya supervivencia depende de la conservación de pequeñas franjas de territorio.
Esta conclusión tiene consecuencias prácticas. Si los inventarios de biodiversidad se concentran solo en los bosques relictos, es posible que subestimen la riqueza biológica de las laderas secas y rocosas. La exploración botánica en esos sectores puede modificar los mapas de distribución de especies y ofrecer información necesaria para definir áreas prioritarias de conservación.
Una denominación popular para una advertencia ambiental
La clasificación de la planta como “en peligro” convierte el descubrimiento en algo más que un registro taxonómico. Una especie que crece en un rango altitudinal limitado y en localidades concretas puede ser especialmente vulnerable a la transformación de su hábitat. La apertura de carreteras fragmenta las poblaciones, los incendios destruyen la cobertura vegetal y las sequías prolongadas pueden dificultar la regeneración natural.
El riesgo no depende únicamente del tamaño de la planta o de su visibilidad. En especies de distribución restringida, una alteración localizada puede afectar una proporción significativa de todos los ejemplares existentes. Por eso, la investigación recomienda ampliar la exploración y considerar los matorrales dentro de las estrategias nacionales de conservación de la biodiversidad peruana.
El nombre de Messi conecta este trabajo científico con una figura de enorme reconocimiento internacional. Sin embargo, la atención pública que pueda generar el homenaje solo tendrá valor duradero si se traduce en mayor interés por el hábitat de la especie. El caso de Salvia messii muestra cómo un hallazgo llamativo puede abrir una discusión más amplia: cuánto se conoce todavía de los ecosistemas andinos y qué medidas son necesarias para que sus especies no desaparezcan antes de ser estudiadas.
Parte de una creciente lista de homenajes
La planta peruana se suma a otros organismos que llevan el nombre del futbolista argentino. Entre ellos figuran el hongo Cercopemyces messii, hallado en Salta; la araña patagónica Acanthogonatus messii; la lagartija de la Puna Liolaemus messii; el cóndor prehistórico Vultur messii; y el braquiópodo prehistórico Discinisca messii.
En este caso, el homenaje queda asociado a una planta endémica de ambientes frágiles. La relevancia del descubrimiento no reside solo en su nombre, sino en la oportunidad de reconocer que las laderas andinas, incluso aquellas que parecen inhóspitas, pueden contener una diversidad vegetal todavía poco documentada y sometida a presiones crecientes.