Santa María Aztahuacán reabre con educación básica integrada para más de 4 mil estudiantes

Santa María Aztahuacán reabre con educación básica integrada para más de 4 mil estudiantes

El Gobierno de la Ciudad de México inauguró este miércoles el Complejo Educativo Santa María Aztahuacán, en Iztapalapa, un proyecto que reúne en un mismo predio un jardín de niños, una primaria y una secundaria para atender a más de 4 mil estudiantes en dos turnos. La apertura culmina nueve años después de los sismos de septiembre de 2017, que dañaron los planteles originales, y representa la reconstrucción de una infraestructura educativa clave para el oriente de la capital.

El complejo impartirá los tres primeros niveles de la educación básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP): preescolar, primaria y secundaria. En sus instalaciones operarán el jardín de niños “Fray Martín de Valencia”, la primaria “Gral. Herminio Chavarría” y la secundaria diurna número 198, “Luis Pasteur”. La concentración de los servicios educativos busca facilitar la continuidad escolar de niñas, niños y adolescentes dentro de una misma comunidad, aunque cada plantel conservará su función y organización académica.

Santa María Aztahuacán reabre con educación básica integrada para más de 4 mil estudiantes

Una reconstrucción que tardó nueve años

La obra fue financiada por la Fundación Alberto Baillères y requirió seis años de trabajos desde el inicio de las negociaciones, en 2020. La participación de la fundación se formalizó en 2022 mediante un convenio de colaboración que contempló tanto la construcción de los edificios como la aplicación de un modelo social dirigido a fortalecer la convivencia y la participación dentro de las escuelas.

La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó la ceremonia y reconoció la aportación privada al proyecto. Señaló que las fundaciones pueden convertirse en aliadas del bienestar cuando ponen sus recursos y capacidades al servicio de objetivos públicos. La alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez Ruiz, destacó que la recuperación de los planteles fue posible mediante la coordinación entre los gobiernos federal y capitalino, la alcaldía y el sector privado.

El largo periodo entre los daños provocados por los sismos y la apertura del complejo muestra la complejidad de reconstruir infraestructura escolar en una zona densamente poblada y con condiciones geotécnicas particulares. La demora también explica por qué el proyecto trasciende la reposición de aulas: se trata de una reorganización integral de servicios educativos que pretende ofrecer instalaciones más amplias y resistentes que las anteriores.

Espacios, capacidad y seguridad estructural

El nuevo complejo cuenta con 49 aulas, 16 espacios destinados a talleres y usos múltiples, áreas deportivas, bibliotecas, auditorios, comedores y oficinas administrativas. La superficie construida alcanza los 15 mil metros cuadrados, distribuidos para atender las necesidades de los tres niveles escolares y de sus respectivas comunidades.

Uno de los elementos técnicos más relevantes es el sistema de cimentación. El edificio descansa sobre pilas que llegan hasta 60 metros de profundidad, una solución diseñada para adaptarse a las características del suelo de la zona y reforzar la estabilidad de la estructura. Esta decisión busca que la seguridad no dependa únicamente de la calidad visible de los edificios, sino también de una respuesta constructiva adecuada a los riesgos del subsuelo.

La infraestructura, sin embargo, será puesta a prueba por su uso cotidiano. El funcionamiento en turnos matutino y vespertino, la circulación simultánea de estudiantes y la conservación de bibliotecas, talleres, comedores y áreas deportivas exigirán una gestión constante. La calidad del complejo dependerá tanto de la construcción como de la capacidad institucional para mantener sus espacios y garantizar que sean accesibles para toda la comunidad.

Programas para acompañar la obra física

Brugada anunció que los tres planteles se incorporarán a los programas capitalinos “Do, Re, Mi, Fa, Sol por Mi Escuela” y “Mixtli Digital”. La inclusión pretende complementar la renovación de los edificios con acciones vinculadas a la formación artística, la innovación y el acceso a herramientas tecnológicas. El desafío será convertir estos recursos en prácticas educativas permanentes y no únicamente en equipamiento o actividades aisladas.

La administración capitalina informó que ha destinado más de 14 mil millones de pesos a distintas acciones educativas, incluido el programa “1, 2, 3, por mi escuela”, mediante el cual se han intervenido 700 planteles. Estas cifras sitúan la inauguración dentro de una política más amplia de rehabilitación, pero también plantean la necesidad de medir los resultados: disponibilidad real de los espacios, continuidad de los programas y mejora de las condiciones para estudiantes y docentes.

El complejo dentro de la política educativa nacional

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, vinculó la apertura con la política federal y señaló que el programa de Becas para el Bienestar está próximo a alcanzar 20 millones de estudiantes beneficiarios en el país. También relacionó el proyecto con la Nueva Escuela Mexicana, modelo que coloca a niñas, niños y adolescentes como protagonistas de su aprendizaje y busca vincular los contenidos con las realidades de cada comunidad.

La Fundación Alberto Baillères acompañará la operación mediante su Modelo Social, orientado a promover la convivencia pacífica, el aprendizaje colectivo y la participación de estudiantes, docentes, familias, autoridades y personal de apoyo. Alejandro Díaz de León, consejero de la fundación, afirmó que el proyecto fue posible gracias a una visión compartida y a un trabajo sostenido. Rosy Gluyas, directora general de la organización, llamó a la comunidad a apropiarse del espacio como un lugar de aprendizaje, creatividad, colaboración y convivencia.

La inauguración devuelve a Iztapalapa tres planteles reconstruidos y concentra una expectativa que va más allá de la entrega de infraestructura: que un espacio diseñado para resistir y atender a miles de alumnos se convierta en una comunidad educativa estable. El resultado dependerá de que la inversión física, los programas públicos y la participación de las familias mantengan continuidad durante los próximos años.