La Ciudad de México ofrece propuestas que muestran cómo la pasta dejó de ser un platillo uniforme para convertirse en un campo de experimentación gastronómica. En vísperas del Día Mundial de la Pasta, que se celebra cada 25 de octubre, estos restaurantes destacan por el trabajo artesanal de sus masas, la calidad de sus ingredientes y la combinación de técnicas italianas con productos locales.
Tradición italiana con nuevas lecturas
En Rufus, en Roma Norte, la pasta pesto de pistache y stracciatella resume la apuesta contemporánea del chef Omar Gómez: una preparación fresca, elaborada diariamente, con notas cremosas, herbales y ácidas. Piazza Pasticcio, en la colonia Juárez, mantiene una lógica más cercana al origen: pastas, embutidos, quesos y conservas hechos desde cero bajo la dirección de Matteo Zega.

Alfredo di Roma, en Polanco, lleva el repertorio hacia un nivel más refinado con fettuccine Alfredo, penne con hongos porcini y trufa, además de tagliolini al limone con opción de caviar. En Cipriani Mexico City, la experiencia incorpora la vista al bosque y al Castillo de Chapultepec, junto con especialidades venecianas como el espagueti Cipriani, el fusilli y el tagliolini al tartufo.
La oferta también se extiende a sabores regionales. Santo Spirito, en Roma Norte, recupera la cocina del sur de la Toscana con lasagna tradicional cocinada a la leña, stracciatella y spaghetti con pomarola y parmigiano. Étranger, en la Condesa, propone un cruce franco-mexicano mediante su gnocchi Parisienne, acompañado con flor de calabaza y calabacita.
La selección evidencia que el atractivo actual de la pasta en la capital no depende únicamente de la receta clásica. La frescura de la masa, la procedencia de los ingredientes y la capacidad de adaptar una tradición sin perder su identidad son los elementos que distinguen estas seis mesas.