Siete autos robados en 15 minutos: un asalto que expone fallas de seguridad en Anzures

Siete autos robados en 15 minutos: un asalto que expone fallas de seguridad en Anzures

El robo de siete vehículos de lujo en un edificio residencial de la colonia Anzures, en Miguel Hidalgo, dejó una pregunta que va más allá del valor de lo sustraído: cómo pudo ocurrir un operativo de esa escala sin que los residentes o las cámaras externas detectaran a tiempo a sus participantes. Fer Gay relató que dos vigilantes fueron sometidos durante el asalto, ocurrido la madrugada del 13 de octubre en un inmueble de unos 50 departamentos. Hasta el 14 de octubre no se habían reportado detenciones ni la recuperación de los automóviles.

Una puerta abierta mediante engaño

Según el testimonio de Gay en MVS Noticias, dos hombres llegaron al acceso y preguntaron por un residente, al que identificaron por su nombre. Cuando los guardias abrieron, los encañonaron y los amarraron. La ausencia de señales de que la entrada principal hubiera sido forzada apunta a una vulneración basada en la suplantación y la confianza: el acceso se habría obtenido con una identidad reconocible, no mediante una irrupción visible.

El horario, sin embargo, no está claro. Gay situó la llegada alrededor de las cuatro de la mañana, mientras que el periodista Carlos Jiménez reportó que los sospechosos arribaron cerca de las dos. La diferencia importa para reconstruir la secuencia y contrastar testimonios, aunque ambos relatos ubican el atraco durante la madrugada.

Quince minutos para sacar siete vehículos

Una vez dentro, los asaltantes subieron hasta el último piso y arrancaron el sistema de videovigilancia. En aproximadamente 15 minutos desaparecieron siete automóviles; entre ellos, de acuerdo con Jiménez, había unidades Audi, BMW y Toyota. La rapidez y el número de vehículos sustraídos hacen difícil explicar el resultado como una acción de solo dos personas, aunque por ahora se desconoce cuántas participaron realmente.

Siete autos robados en 15 minutos: un asalto que expone fallas de seguridad en Anzures

Gay señaló que no hay registros de cámaras externas que muestren la entrada de un grupo numeroso en tan poco tiempo. Por ello, los afectados no descartan que hubiera cómplices dentro del edificio. También se llevaron llaves de otros automóviles que no consiguieron sacar; los vigilantes las guardaban para mover vehículos en el estacionamiento. Estos datos abren líneas de investigación, pero no confirman por sí mismos cómo se organizó el grupo.

Los guardias, el primer aviso y una investigación abierta

Tras liberarse, uno de los vigilantes alertó a un residente. Al revisar los vehículos y contactar a los vecinos, se confirmó que siete ya no estaban. La secuencia muestra cuánto dependió la detección inicial de que los guardias pudieran pedir ayuda, después de haber sido inmovilizados, y de la verificación de los propios habitantes.

La alcaldía Miguel Hidalgo informó que personal de seguridad capitalino participa en las indagatorias y que instaló una carpa del programa Blindar para atender a los vecinos. La Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México abrió una carpeta para localizar los vehículos e identificar a los responsables. El hecho de que uno de los guardias llevara apenas ocho días en el puesto, según Jiménez, añade un elemento relevante para revisar protocolos de capacitación y control de acceso, pero no basta para atribuirle responsabilidad.

La incógnita que queda

El caso reúne tres vulnerabilidades distintas: una entrada aparentemente facilitada por engaño, la neutralización de los vigilantes y la retirada de varios autos antes de que se activara una respuesta eficaz. Precisar la hora de llegada, el número de participantes y la ruta de salida será clave para esclarecer el asalto y determinar si hubo apoyo interno. Mientras no haya detenciones ni vehículos recuperados, la rapidez del robo seguirá siendo tanto el dato más contundente como la principal incógnita.