El huracán Simón se mantiene en categoría 4 y avanzaba este domingo en paralelo a las costas mexicanas, después de reajustar su trayectoria y evitar, por ahora, un impacto directo en tierra firme. El sistema se ubicaba a unos 70 kilómetros al oeste de Playa Pérula y bordeaba la zona de Cabo Corrientes, aproximadamente a 60 kilómetros de Puerto Vallarta.
Un riesgo que permanece elevado
Aunque el desplazamiento más reciente reduce la probabilidad de un impacto frontal en Puerto Vallarta, la cercanía del ciclón conserva un nivel de peligro extremo. El Servicio Meteorológico Nacional reportó ráfagas de hasta 250 kilómetros por hora, oleaje de hasta 10 metros y lluvias acumuladas superiores a 250 milímetros en Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit. Estas condiciones pueden provocar inundaciones, deslaves, cortes de energía y daños estructurales incluso sin que el ojo del huracán toque tierra.

Las autoridades mantienen la Alerta Roja y el resguardo domiciliario obligatorio en Jalisco y Colima. El cambio de trayectoria no representa el fin de la emergencia: las bandas externas del fenómeno continúan generando vientos violentos, precipitaciones extraordinarias y un oleaje capaz de afectar comunidades costeras, carreteras y zonas bajas.
Precipitaciones con efectos regionales
La dimensión del episodio también se refleja en Acapulco, Guerrero, donde la lluvia acumulada durante tres días equivale a cerca de cinco meses de precipitación ordinaria. El dato evidencia que el riesgo no se limita al punto más cercano al centro del huracán y que la saturación del suelo puede amplificar los daños en distintas regiones del Pacífico.
Protección Civil mantiene el llamado a permanecer bajo techo, evitar desplazamientos y atender únicamente los avisos oficiales. Simón seguirá siendo vigilado por la posible evolución de su trayectoria, pero sus efectos actuales ya justifican las medidas de máxima emergencia adoptadas en los estados costeros.