Simón e Isaías reavivan el debate sobre una temporada de huracanes excepcional

Simón e Isaías reavivan el debate sobre una temporada de huracanes excepcional

La coincidencia de dos huracanes intensos ha vuelto a situar la temporada ciclónica en el centro de la atención. Simón avanza por el Pacífico como un sistema de categoría 4 y amenaza las costas occidentales de México, mientras Isaías dejó inundaciones, daños materiales y cortes eléctricos tras impactar el sur de Estados Unidos, especialmente Florida.

Simón e Isaías reavivan el debate sobre una temporada de huracanes excepcional

El Niño no explica por sí solo la actividad

La presencia simultánea de sistemas poderosos en el Pacífico y el Atlántico puede dar la impresión de una temporada fuera de control, pero la formación y la intensidad de los huracanes dependen de varios factores: la temperatura del océano, la humedad disponible, la circulación atmosférica y la cizalladura del viento. Por eso, un episodio puntual no basta para definir el comportamiento de toda la temporada.

El Niño puede modificar las condiciones atmosféricas y alterar la actividad ciclónica, aunque su influencia no es idéntica en todas las cuencas. En determinadas zonas puede aumentar la cizalladura, dificultando la organización de las tormentas; en otras, el efecto puede ser distinto. Su impacto debe analizarse junto con el estado térmico del mar y los patrones regionales de circulación.

La coincidencia de Simón e Isaías revela, sobre todo, la necesidad de vigilar simultáneamente distintos océanos y de reforzar la preparación en las costas expuestas. Más que atribuir cada huracán a un solo fenómeno climático, los especialistas buscan determinar cómo interactúan esas variables y si están favoreciendo sistemas más intensos o una mayor persistencia de condiciones peligrosas.