Teherán encarcela a un falso Trump en una campaña de propaganda contra Washington

Teherán encarcela a un falso Trump en una campaña de propaganda contra Washington

Un hombre disfrazado de Donald Trump permanece tras las rejas en una plaza del norte de Teherán, en una instalación pública concebida para representar al presidente estadounidense como un criminal. Vestido con traje y corbata roja, recorre una celda equipada con cama y sanitarios mientras una pantalla reproduce mensajes sobre los supuestos “crímenes de guerra” cometidos por Estados Unidos.

Teherán encarcela a un falso Trump en una campaña de propaganda contra Washington

Un mensaje político convertido en espectáculo

La escena, instalada en la plaza Tajrish, en un barrio acomodado de la capital, atrae a vecinos que se fotografían junto al falso Trump y bromean con pagar su fianza. Otros visitantes lanzan amenazas contra el mandatario estadounidense. Según medios cercanos al poder, la representación funcionará de forma permanente, las 24 horas del día, durante toda la semana.

El ayuntamiento de Teherán sostiene que la campaña busca recordar a la población la necesidad de justicia. Sin embargo, la puesta en escena también cumple una función propagandística evidente: transforma la condena oficial a Washington en una experiencia visual y participativa, fácil de difundir y de incorporar a la vida cotidiana de la ciudad.

La iniciativa se suma a una serie de murales, videos de animación y otras acciones de comunicación desplegadas por Irán desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, desencadenada, según la versión iraní, por ataques de Israel y Estados Unidos contra Teherán. Tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei en los ataques del primer día del conflicto, las autoridades presentan a Trump como un “criminal” contra el que buscan vengarse.

Irán acusa además a Estados Unidos de haber atacado deliberadamente un colegio y una boda, con decenas de muertos. Esas denuncias aparecen atribuidas a Teherán y forman parte del marco político de la instalación, que no solo expresa rechazo a Washington: también consolida el relato oficial del conflicto y canaliza la indignación pública mediante una escenografía diseñada para ser vista, comentada y compartida.