La banda japonesa Toe cerró su gira latinoamericana el 20 de septiembre con su primer concierto en México, ante un Orbe lleno en la Ciudad de México. Más de una hora y media de math-rock, con ritmos complejos y cruces de jazz y emo, confirmó la precisión del grupo y el vínculo emocional que mantiene con sus seguidores.

La experiencia contrastó con las deficiencias del recinto: el público esperó bajo la lluvia, encontró poca iluminación y tuvo dificultades para circular. Aun así, la cercanía del escenario y la intensidad de la interpretación hicieron memorable una presentación que, para muchos asistentes, evocó la intimidad de los conciertos underground.
Raíces que permanecen
Entre los asistentes coincidieron seguidores veteranos del hardcore y una nueva generación atraída por una banda mayoritariamente instrumental. Toe mantiene visibles sus raíces punk y su ética DIY; una carta leída por una fan también destacó su rechazo a la guerra, la violencia y el poder político. El cierre con “Goodbye” condensó la apuesta del grupo: hacer música capaz de aliviar la tristeza, sin fronteras de idioma ni género.