Trabajadores de base del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) entregaron este martes un nuevo pliego petitorio a la Presidencia de la República, un día antes de una marcha en la Ciudad de México. El documento reúne exigencias salariales, laborales y presupuestarias que reflejan el deterioro operativo denunciado en distintas unidades del país.
Demandas centrales y falta de respuesta
El personal solicita un incremento salarial de 10%, mayor dotación de medicamentos, equipo y trabajadores, así como un presupuesto para salud equivalente al menos a 7% del Producto Interno Bruto. También plantea reformar la Ley del Seguro Social para fortalecer la viabilidad financiera del instituto y mejorar las condiciones de retiro, una medida que consideran necesaria para atraer especialistas y reducir los tiempos de espera.

Durante la llamada “mañanera de la resistencia IMSS”, los trabajadores señalaron desabasto de insumos y medicamentos, equipos obsoletos, instalaciones deterioradas, citas con meses de espera, sobrecarga laboral y pérdida del poder adquisitivo. Alexis Sandoval, enfermero jefe de piso en La Paz, sostuvo que la crisis responde a un proceso de desmantelamiento iniciado en administraciones anteriores. El pliego también pide la destitución del dirigente sindical Rafael Olivos y eliminar restricciones a la libertad de expresión, incluida la denominada “ley mordaza”.
La protesta no se limita a una exigencia salarial: el diagnóstico de los trabajadores vincula la precariedad laboral con una menor capacidad de atención para los derechohabientes. Por ello, demandan un cambio en la política de salud y seguridad social que preserve el carácter público y solidario del IMSS, además de frenar cualquier avance hacia su privatización.
Movilización en aumento
Los sindicalizados confirmaron una marcha del Centro Médico Nacional Siglo XXI al Zócalo capitalino y anunciaron otra movilización nacional para la próxima semana, todavía sin fecha definida. Daniel Alejandro Rodríguez Borja afirmó que participarían las 37 secciones del sindicato y advirtió que las autoridades no han ofrecido respuestas sobre un posible aumento ni sobre sus demás demandas. El conflicto podría escalar si el Gobierno federal no establece una vía formal de negociación y el personal mantiene la presión desde los hospitales.