Trabajadores sindicalizados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bloquearon durante horas la sede nacional del organismo en la Ciudad de México, luego de que se rompiera la mesa de diálogo con la Secretaría de Gobernación. La protesta siguió a una marcha que afectó el Paseo de la Reforma y reunió a unos 50 empleados frente a las instalaciones centrales.
La negociación queda abierta
La principal demanda es un aumento salarial de al menos 10 por ciento, propuesta que Gobernación rechazó. Para el 14 de octubre está prevista la votación de un incremento de 2.9 por ciento, una cifra que los trabajadores consideran insuficiente. Si la respuesta resulta negativa, podrían convocar a una movilización nacional.

El conflicto también incluye una exigencia operativa: la entrega de suministros suficientes para atender a los derechohabientes. La falta de una propuesta oficial para resolver ese problema amplía la disputa, que ya no se limita al ingreso de los empleados, sino que incorpora las condiciones en que se presta el servicio público.
Riesgo de nuevas protestas
Los manifestantes advirtieron que podrían instalar un plantón en Reforma durante la madrugada del 9 de octubre. También se reportaron bloqueos en una sede de Tláhuac y en Periférico Norte, entre Naucalpan y Tlalnepantla, mientras trabajadores de Michoacán y Querétaro amenazaron con iniciar un paro.
La inconformidad se intensificó tras un Congreso sindical celebrado en septiembre, en el que, según testimonios citados por Reforma, se estableció el aumento de 2.9 por ciento y se limitaron expresiones internas. Gobernación lamentó el rechazo al diálogo y reiteró su disposición a acompañar el proceso. Sin embargo, mientras no exista una oferta salarial aceptable ni respuestas sobre el abasto, la votación del 14 de octubre puede convertirse en el punto decisivo para escalar el conflicto a todo el país.