Trabajadores disidentes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) marcharon este miércoles 21 de octubre en la Ciudad de México para rechazar el incremento salarial global de 8 por ciento aprobado por el Consejo Técnico. El acuerdo, que contempla 4 por ciento al salario tabular y otro 4 por ciento como ayuda de renta, fue considerado insuficiente por la base movilizada, que anunció nuevas protestas en distintos estados.

Las movilizaciones rumbo al Zócalo provocaron afectaciones en Avenida Cuauhtémoc, Paseo de la Reforma, Viaducto Río de la Piedad, Calzada de Tlalpan y Eje 3 Oriente. Rafael Soto, vocero del movimiento y camillero del Centro Médico Nacional Siglo XXI, descartó por ahora una huelga nacional para evitar daños en la atención a los derechohabientes, aunque confirmó la continuidad de las acciones.
Una oferta que no desactiva el conflicto
La dirección del IMSS defendió el ajuste como financieramente viable y lo presentó como uno de los mayores alcanzados en las últimas dos décadas. También ofreció regularizar laboralmente a 10,939 trabajadores de áreas médicas, técnicas y de servicios, además de mejorar equipos, insumos y mantenimiento hospitalario. Sin embargo, esos compromisos no compensaron, para el sector disidente, la percepción de que el aumento representa poco más de 250 pesos netos para parte del personal operativo.
Los manifestantes exigen un incremento directo de 10 por ciento al salario tabular, destinar 7 por ciento del PIB a la salud, eliminar las Afores, remover a Rafael Olivos de la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social y convocar a un Congreso Nacional Extraordinario. También demandan abasto de medicamentos, insumos suficientes y garantías contra la represión laboral. La disputa revela que el acuerdo institucional no logró generar consenso entre quienes sostienen la operación cotidiana de los hospitales, por lo que el conflicto podría prolongarse mientras no exista una mesa de negociación directa.