Trump plantea un posible contacto con Kim durante la cumbre de la APEC

Trump plantea un posible contacto con Kim durante la cumbre de la APEC

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el lunes 12 de octubre que es posible reunirse con el líder norcoreano, Kim Jong Un, durante su próximo viaje a Asia. La respuesta, ofrecida en la Casa Blanca a preguntas de periodistas, deja abierta la opción de retomar el contacto directo, pero no confirma una cita ni la existencia de gestiones diplomáticas para organizarla.

“Sería emocionante”, añadió Trump, quien reiteró que mantiene una buena relación personal con Kim. El mandatario tiene previsto viajar en noviembre a Shenzhen, China, para participar en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), programada para los días 18 y 19. También se espera una reunión con el presidente chino, Xi Jinping. No se ha anunciado si Corea del Norte participaría en actividades relacionadas con la cumbre.

Trump plantea un posible contacto con Kim durante la cumbre de la APEC

Un antecedente sin acuerdo nuclear

Trump y Kim se reunieron tres veces durante el primer mandato del estadounidense, en una iniciativa inédita para un presidente de Estados Unidos en funciones. El último encuentro tuvo lugar en junio de 2019, en la frontera intercoreana. Las conversaciones se interrumpieron cuando Trump rechazó las condiciones norcoreanas para avanzar hacia la desnuclearización y obtener alivio de las sanciones estadounidenses.

Desde entonces, no se ha alcanzado un acuerdo duradero para desmantelar el programa nuclear de Pyongyang. Corea del Norte ha estrechado sus vínculos con Rusia y conserva una relación cercana con China, mientras continúa desarrollando sus capacidades militares. El historial de las cumbres anteriores hace que una nueva reunión, por sí sola, no permita anticipar avances: el punto decisivo sería si ambas partes llegan con condiciones y compromisos verificables.

Trump ha expresado en semanas recientes interés en conversar de nuevo con Kim e incluso ha mencionado la posibilidad de una cumbre antes de fin de año. A principios de octubre se reunió con Dennis Rodman, exjugador de la NBA que ha viajado varias veces a Corea del Norte y mantiene una relación poco habitual con el dirigente. Sin embargo, no hay confirmación de que Pyongyang comparta el interés estadounidense ni de que se hayan iniciado preparativos oficiales.

Misiles y desacuerdos con Seúl

La posibilidad de diálogo se plantea en medio de nuevas tensiones militares. El Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur informó el lunes del lanzamiento de varios misiles balísticos desde la costa oriental norcoreana, la cuarta prueba de ese tipo atribuida a Pyongyang en aproximadamente un mes. La actividad preocupa a Washington y Seúl, aliados que mantienen una cooperación militar para disuadir amenazas norcoreanas.

En agosto, Trump ordenó reducir las grandes maniobras militares conjuntas con Corea del Sur, ejercicios que el gobierno norcoreano considera preparativos para una invasión. También manifestó frustración porque Seúl no respaldó las operaciones militares estadounidenses contra Irán. Estos desacuerdos complican el contexto regional: una eventual iniciativa con Pyongyang conviviría con diferencias entre Washington y su aliado sobre prioridades y coordinación de seguridad.

La disputa económica, otro factor

A las tensiones de seguridad se suman las comerciales. Trump ha amenazado con imponer nuevas sanciones a Corea del Sur si no concreta una inversión relacionada con un proyecto de gas natural licuado en Alaska, valorado en 54.000 millones de dólares. Washington sitúa la iniciativa dentro de un compromiso surcoreano de inversión de 350.000 millones; Seúl, por su parte, sostiene que solo apoyará el proyecto si resulta económicamente viable.

La agenda de noviembre podría reunir cuestiones interdependientes: el vínculo de Estados Unidos con China, la seguridad en la península coreana y las fricciones con Seúl. Pero, hasta que exista una confirmación norcoreana y una agenda acordada, la posibilidad mencionada por Trump sigue siendo una perspectiva, no un avance diplomático. El reto de cualquier nuevo contacto sería traducir la relación personal invocada por el presidente en pasos concretos sobre el programa nuclear y la estabilidad regional.