Trump plantea un posible encuentro con Kim en noviembre, pero Pionyang no da señales de querer retomarlo

Trump plantea un posible encuentro con Kim en noviembre, pero Pionyang no da señales de querer retomarlo

Donald Trump afirmó este lunes que sería posible reunirse con Kim Jong-un durante su viaje a Asia en noviembre, cuando está previsto que visite Shenzhen para la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. La opción, que el presidente estadounidense calificó de «emocionante», sigue siendo una posibilidad y no un encuentro confirmado: mientras Trump ha dejado abierta la puerta a una nueva cumbre, Corea del Norte no ha mostrado un interés claro en reanudar el diálogo con Washington.

Trump plantea un posible encuentro con Kim en noviembre, pero Pionyang no da señales de querer retomarlo

La visita de Trump coincide con la reunión de líderes del Foro, programada para los días 18 y 19 de noviembre. Preguntado por periodistas sobre la posibilidad de aprovechar el viaje para ver a Kim, el mandatario respondió: «Puede que sí. Sería emocionante, ¿verdad?». Sus palabras no precisan si existen conversaciones diplomáticas en marcha ni si ambas partes han acordado explorar una cita.

Una iniciativa aún sin respuesta visible

The Wall Street Journal informó de que Trump habría presionado a sus asesores para organizar una nueva cumbre este otoño. Esa información apunta a que la idea se discute dentro de su equipo, pero no basta para establecer que Pionyang haya aceptado negociar o que se hayan iniciado preparativos formales. La diferencia es relevante: una cumbre requiere coordinación entre ambos gobiernos y una agenda capaz de sostener conversaciones más allá del gesto político.

El último encuentro entre Trump y Kim tuvo lugar en 2019. Las negociaciones se interrumpieron después de que Trump considerara insuficiente la propuesta norcoreana de desnuclearización. Desde entonces, el principal obstáculo no ha desaparecido: Washington busca avances sobre el programa nuclear de Corea del Norte, mientras que Pionyang no ha dado señales de estar dispuesto a retomar el proceso en los términos que llevaron al fracaso de aquella ronda.

El peso de un contexto distinto

En agosto, Trump ordenó reducir las grandes maniobras militares que Estados Unidos y Corea del Sur realizan cada verano. Corea del Norte las considera un ensayo para invadir su territorio, por lo que el ajuste pudo ser interpretado como un gesto favorable a Kim. Trump ha dicho repetidamente que mantiene una excelente relación con el líder norcoreano, pero una relación personal descrita en términos positivos no demuestra por sí sola que exista una base para un acuerdo.

El entorno regional también ha cambiado. Corea del Norte ha reforzado notablemente sus vínculos con Rusia y ha reavivado su relación con China. Ese acercamiento amplía sus opciones diplomáticas y estratégicas, mientras reduce la certeza de que Pionyang vea una negociación con Estados Unidos como su prioridad inmediata. La próxima visita de Trump ofrece una ocasión concreta para un contacto, pero la disposición norcoreana y el contenido de una eventual agenda siguen sin estar claros.

Por ahora, la declaración del presidente estadounidense abre una posibilidad, no confirma un avance diplomático. La prueba decisiva será si ambos gobiernos convierten la expectativa en contactos verificables y si pueden abordar el desacuerdo nuclear que dejó inconcluso el diálogo de 2019.