Turquía y Pakistán condenaron los ataques de los hutíes de Yemen contra los principales aeropuertos civiles de Arabia Saudita, su aliado en materia de defensa. La declaración conjunta sitúa los ataques en un marco de seguridad regional que va más allá de la protección de infraestructuras saudíes.

Los tres países firmaron en agosto un acuerdo según el cual un ataque contra cualquiera de ellos se considera un ataque contra todos. En ese contexto, la condena de Ankara e Islamabad adquiere un peso político adicional: reafirma el compromiso mutuo, aunque la información disponible no indica que el pacto haya activado medidas militares.
El foco en aeropuertos civiles también subraya el impacto potencial de los ataques sobre la población y el transporte. La respuesta de los aliados deja clara su posición, pero no precisa qué pasos concretos podrían seguir si las ofensivas continúan.