El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, conversó este martes con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, mientras aguardaba en Oslo la llegada de representantes de Washington para una nueva ronda de contactos diplomáticos. La conversación se produjo en un momento de creciente tensión entre ambos gobiernos, marcada por las acusaciones de Kiev sobre retrasos en la entrega de misiles y restricciones en sistemas tecnológicos utilizados para la defensa del país.
Zelenski afirmó que el intercambio con Rubio fue “sustantivo” y estuvo centrado en tres asuntos: los interceptores necesarios para hacer frente a los misiles balísticos rusos, las alertas tempranas sobre ataques y la situación de Starlink y Starshield, redes satelitales operadas por SpaceX. El mandatario ucraniano sostuvo que estos recursos son indispensables para proteger a la población y coordinar la respuesta militar, y señaló que ambos acordaron mantener el contacto para actualizar la situación.

Una reunión para reactivar la vía diplomática
El primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, confirmó que Oslo será sede de las conversaciones entre Zelenski y los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, quien participará a distancia. También tomará parte el presidente de Finlandia, Alexander Stubb. Store explicó que el propósito es encarrilar los esfuerzos diplomáticos de una manera más constructiva, en un contexto en el que la coordinación entre Kiev y Washington se ha deteriorado con rapidez.
La composición de la reunión refleja el intento de mantener abierta una vía política pese a las diferencias sobre el apoyo militar y la estrategia frente a Rusia. Según el medio estadounidense Axios, Witkoff podría trasladarse desde Oslo a Rusia para reunirse con el presidente Vladimir Putin, aunque la Casa Blanca no había confirmado esa posibilidad. La eventualidad de conversaciones directas con Moscú añadiría presión sobre Kiev, que insiste en que cualquier proceso de paz debe tener en cuenta su seguridad y su participación.
El desacuerdo sobre misiles y capacidades satelitales
La disputa más inmediata gira en torno a los interceptores Patriot. Zelenski denunció el lunes ante senadores estadounidenses que el Pentágono estaría retrasando la entrega de misiles ya pagados por países europeos para Ucrania. De acuerdo con su versión, el material estaría listo para ser enviado, pero faltaría la aprobación del secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Rubio rechazó que Estados Unidos esté negando deliberadamente asistencia a Ucrania. El secretario de Estado atribuyó las decisiones a la necesidad de equilibrar las obligaciones con otros socios y las necesidades de defensa de Estados Unidos, una explicación que apunta a la administración de existencias y a la disponibilidad limitada de determinados sistemas. La diferencia entre ambas posiciones no es menor: para Kiev, el retraso puede traducirse en una menor capacidad para proteger ciudades e infraestructura; para Washington, se trata de administrar recursos militares en función de compromisos globales.
La controversia también alcanza a Starshield, la versión de la red satelital de SpaceX empleada por el ejército ucraniano para comunicaciones, operaciones con drones y ataques de alcance medio en territorios ocupados por Rusia. Ucrania utiliza además Starlink para necesidades civiles. Zelenski denunció la semana pasada limitaciones en Starshield y afirmó que Kiev no recibió alertas tempranas antes de recientes ataques rusos contra instalaciones energéticas de la capital.
La irritación por el acercamiento entre Trump y Putin
Las acusaciones sobre la asistencia militar se suman a un conflicto político más amplio. A comienzos de mes, el presidente estadounidense, Donald Trump, alcanzó con Putin un acuerdo para que Rusia suministre diésel al mercado estadounidense con el objetivo de aliviar el precio del combustible antes de las elecciones legislativas de medio mandato del 3 de noviembre. Washington también levantó parcialmente sanciones contra Rusia para facilitar ese entendimiento.
Kiev interpretó la decisión como una concesión al país invasor. Zelenski criticó el acuerdo y advirtió que Trump podía estar colocándose del lado equivocado de la historia. El presidente estadounidense respondió acusándolo de alimentar el conflicto mediante ataques contra refinerías rusas y afirmó que el mandatario ucraniano “no sabe de qué está hablando”. Trump llegó a plantear que quizá otra persona debería negociar en nombre de Ucrania.
El mandatario estadounidense también dijo que aceptaría una propuesta de Putin para reunirse con él y con el presidente chino, Xi Jinping, con el fin de hablar sobre la guerra, sin la presencia de Zelenski. El canciller ucraniano, Andrii Sibiga, consideró que un encuentro de ese tipo podría animar al líder ruso a prolongar la ofensiva. La discusión muestra la distancia entre la prioridad de Washington, centrada en explorar acuerdos y reducir costos políticos y económicos, y la de Kiev, que busca garantías concretas antes de cualquier concesión.
La presión militar condiciona las negociaciones
Mientras avanzan los contactos, las autoridades ucranianas informaron de al menos diez muertos en bombardeos rusos ocurridos entre la noche del lunes y la mañana del martes en distintos puntos del país. Moscú ha intensificado sus ataques contra infraestructuras energéticas y de transporte, una estrategia que busca deteriorar la capacidad operativa y la resistencia de la población durante el conflicto.
Ucrania, por su parte, advirtió que volverá a atacar refinerías rusas para reducir los ingresos con los que Moscú financia la guerra. Esa dinámica de golpes contra instalaciones críticas aumenta el riesgo de nuevas represalias y complica el entorno en el que se desarrollan las conversaciones. La disputa por los interceptores, las alertas y las redes satelitales no se limita a una diferencia técnica: afecta directamente a la capacidad de cada parte para anticipar ataques, proteger infraestructuras y sostener sus operaciones.
La conversación entre Zelenski y Rubio permitió restablecer un canal de comunicación, pero no resolvió las diferencias. La reunión de Oslo deberá abordar simultáneamente las urgencias militares de Ucrania, la administración estadounidense de sus recursos y el futuro de las negociaciones con Rusia. Mientras no exista claridad sobre el suministro de defensa aérea y el papel de Kiev en cualquier iniciativa diplomática, la relación entre Washington y Kiev seguirá sometida a una presión que el agravamiento de los ataques rusos hace cada vez más difícil de contener.