Un video de 37 segundos reavivó el debate sobre la gentrificación en Ciudad de México. En las imágenes, el DJ extranjero Jeremiah Da Silva, conocido como Djezmo, reprende a dos mujeres mexicanas por hablar en voz alta en unas mesas instaladas sobre la banqueta frente a la cafetería Entre, en la calle de Acapulco, Roma Norte. El músico sostiene que no se trata de un espacio público; una de las mujeres le responde que están en la calle y otra le señala que él genera más ruido con la discusión.

Cancelación bajo presión
La difusión del video llevó a Da Silva a cerrar sus redes sociales. También provocó la cancelación de Fabaloso, un evento de música electrónica que él promovía y que estaba previsto en Faba, otra cantina de Roma Norte. El establecimiento afirmó que sus comentarios no representan sus valores y anunció que no volverá a trabajar con el DJ. Sin embargo, la página del evento continúa activa, con entradas a 201,95 pesos, una sede aún secreta y un cartel que mantiene a Da Silva entre los artistas programados.
La contradicción muestra que la respuesta empresarial no ha sido plenamente acompañada por una actualización operativa del evento. Más allá de la conducta individual, el episodio refleja una disputa por el uso cotidiano del espacio urbano: zonas tradicionalmente habitadas y transitadas por residentes mexicanos se han convertido en destinos para nómadas digitales, artistas y visitantes extranjeros, elevando la presión inmobiliaria y las fricciones culturales.
El caso ocurre tras otros enfrentamientos recientes, como el de una extranjera que insultó al personal de una taquería y el de un hombre extranjero que forcejeó con un músico mayor en Tepic. El aumento del turismo y la proyección internacional de la capital no explican por sí solos esas conductas, pero sí han vuelto más visibles conflictos sobre ruido, trato y pertenencia. En Roma Norte, el incidente vuelve a plantear quién puede decidir cómo se usa la calle y bajo qué reglas.