Un ataque a la refrigeración causa pérdidas millonarias en Francia y altera servicios en Benelux

Un ataque a la refrigeración causa pérdidas millonarias en Francia y altera servicios en Benelux

Los ciberataques denunciados por supermercados de Francia, Bélgica y Países Bajos han provocado daños de distinta gravedad: en Francia, la manipulación de los sistemas de refrigeración echó a perder miles de productos frescos y congelados y causó pérdidas de varias decenas de millones de euros, según Thierry Cotillard, presidente de Les Mousquetaires. En Bélgica y Países Bajos, Ahold Delhaize desconectó algunos sistemas por precaución; sus tiendas siguieron abiertas, aunque se interrumpieron entregas a domicilio y hubo incidencias operativas. El Gobierno francés ha abierto una investigación para determinar el alcance del ataque y posibles fallos de seguridad.

La diferencia entre ambos impactos apunta a dos frentes de riesgo: la pérdida directa de mercancía cuando se intervienen sistemas físicos esenciales y la interrupción de servicios cuando las empresas aíslan redes para contener un incidente. En Francia, los intrusos habrían accedido al control remoto de equipos de frío y activado un programa de deshielo rápido, elevando la temperatura hasta 50 grados. El resultado fue el deterioro de productos almacenados, con un coste económico que Cotillard calificó de «catástrofe».

Un ataque a la refrigeración causa pérdidas millonarias en Francia y altera servicios en Benelux

Una investigación sobre la cadena de responsabilidad

Las autoridades francesas centran parte de sus pesquisas en posibles deficiencias de seguridad relacionadas con Danfoss, la empresa danesa responsable de los sistemas de refrigeración afectados. La atribución, sin embargo, aún no está establecida. Cotillard señaló que la investigación deberá aclarar si la responsabilidad corresponde al proveedor o a los supermercados, mientras Danfoss sostiene que sus advertencias sobre posibles ciberataques, emitidas un mes antes, no fueron atendidas.

La cuestión no se limita a identificar quién ejecutó la intrusión: también exige reconstruir cómo un acceso remoto pudo llegar a equipos capaces de alterar la conservación de alimentos. Separar las redes administrativas de los sistemas industriales, limitar los permisos de acceso y responder a las alertas de seguridad serán elementos relevantes para establecer dónde fallaron las defensas. Por ahora, el Gobierno francés busca delimitar qué instalaciones resultaron afectadas y mantiene contacto con otros países de la Unión Europea ante la posibilidad de incidentes relacionados.

El ataque habría alcanzado establecimientos de Intermarché, Netto, Leclerc, Monoprix y Coopérative U; algunos medios también informaron de posibles afectaciones en supermercados de Carrefour. Dominique Schelcher, responsable de Coopérative U, calificó de «inaceptable» que se atacaran equipos esenciales tanto para conservar productos frescos como para abastecer a la población. No se han facilitado cifras detalladas sobre la mercancía perdida por cadena ni un balance consolidado de los daños.

Servicios interrumpidos y riesgo para el abastecimiento

En Bélgica y Países Bajos, Ahold Delhaize describió el incidente como un problema de seguridad en su red y dijo que sus equipos estaban tomando medidas para evaluarlo y mitigarlo. La desconexión preventiva de sistemas evitó el cierre de las tiendas, pero afectó a las entregas a domicilio. En Albert Heijn, clientes neerlandeses no pudieron utilizar algunos descuentos anunciados y se produjeron fallos en las cajas de autocobro, incluidos problemas para abrir las puertas de salida.

La consejera delegada de Albert Heijn, Margaret Versteden-Van Duijn, advirtió a la cadena NOS de que podrían faltar productos en las estanterías el martes debido a bloqueos en centros de distribución, especialmente en las secciones de frescos. La amenaza para el abastecimiento depende así no solo de la capacidad de las tiendas para vender, sino también de que almacenes, transporte y sistemas de reposición permanezcan operativos.

Cotillard planteó que el móvil podría ser económico, con la exigencia de un rescate, o responder a un intento de desestabilización política; no presentó pruebas que permitan confirmar ninguna de las hipótesis. El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, condenó los ataques y reclamó mayor vigilancia, al advertir que la instrumentalización de la alimentación es ya una realidad. La investigación y la evolución del servicio en los centros de distribución permitirán medir si los incidentes quedan circunscritos a fallos operativos o revelan una vulnerabilidad más amplia en la infraestructura alimentaria.