Un documental convierte los 35 años de Lizt Alfonso Dance Cuba en memoria viva de la danza cubana

Un documental convierte los 35 años de Lizt Alfonso Dance Cuba en memoria viva de la danza cubana

La llegada a La Habana de Mi sueño cubano, documental dirigido por el cineasta español Christian Dehugo, coloca a Lizt Alfonso Dance Cuba (LADC) ante una doble mirada: la del cine, que reconstruye su recorrido mediante ensayos, actuaciones y testimonios, y la del público cubano, que podrá reencontrarse con una historia artística desarrollada durante más de tres décadas. Las presentaciones especiales en el Teatro Martí no se limitarán a la proyección de una película de 90 minutos: incluirán un prólogo coreográfico interpretado por estudiantes de la compañía y un conversatorio posterior con Dehugo y Lizt Alfonso.

Una pantalla para una trayectoria de 35 años

El primer dato que define el acontecimiento es su coincidencia con el aniversario 35 de Lizt Alfonso Dance Cuba. Fundada en 1991, la agrupación ha construido una identidad que desborda la clasificación de compañía de danza convencional. Su trabajo combina creación escénica, formación y una dimensión social que el documental presenta como partes inseparables de un mismo proyecto.

La conmemoración adquiere así un sentido distinto al de una celebración puramente institucional. El aniversario funciona como una oportunidad para revisar cómo una iniciativa artística ha logrado sostenerse a través de distintas generaciones de intérpretes y espectadores. La película no se concentra únicamente en los resultados visibles sobre el escenario, sino también en el proceso que los hace posibles: la repetición cotidiana, la exigencia técnica y la disciplina acumulada a lo largo de los años.

Ese enfoque permite entender la permanencia de LADC como una trayectoria colectiva. Lizt Alfonso aparece no solo como fundadora y directora, sino como la figura que ha articulado una comunidad creativa en torno a la danza. La presencia de antiguos y nuevos bailarines aporta al relato una perspectiva intergeneracional, especialmente significativa en una institución cuya historia se ha desarrollado en paralelo a la formación de varias promociones de artistas cubanos.

Un documental convierte los 35 años de Lizt Alfonso Dance Cuba en memoria viva de la danza cubana

El documental mira detrás del espectáculo

El segundo anclaje de la propuesta está en su método narrativo. A través de ensayos, actuaciones y testimonios, Mi sueño cubano desplaza la atención desde la imagen acabada del bailarín hacia las condiciones que permiten alcanzarla. El esfuerzo, la disciplina y la superación no aparecen como consignas abstractas, sino como experiencias vinculadas a cuerpos concretos, a etapas de aprendizaje y a decisiones personales.

La duración de 90 minutos ofrece un espacio amplio para explorar ese recorrido sin reducirlo a una sucesión de números de danza. La cámara puede observar la tensión entre la preparación y el resultado, entre la vulnerabilidad del proceso y la seguridad que debe transmitir una presentación pública. En ese contraste reside una de las posibilidades más valiosas del cine documental: hacer visible un trabajo que normalmente queda oculto cuando el telón se abre.

La conversación prevista después de cada función prolongará esa lectura. La participación del realizador y de Lizt Alfonso permitirá discutir cómo se construyó la película y qué significa trasladar a la pantalla la memoria de una compañía. El intercambio también abre la puerta a una recepción menos pasiva: el público podrá relacionar las imágenes del documental con la experiencia directa del prólogo interpretado por los estudiantes.

La escuela como parte central de la historia

El tercer eje, quizá el más decisivo para comprender la dimensión social de LADC, es su escuela. El documental la presenta como un espacio de formación y crecimiento personal para niños y jóvenes cubanos. Esa definición amplía el alcance de la danza: no se trata únicamente de preparar futuros profesionales, sino de ofrecer a los estudiantes un marco de disciplina, convivencia y desarrollo de capacidades.

La inclusión de los alumnos en el prólogo de las presentaciones refuerza esa idea. Los jóvenes no quedan relegados a una referencia dentro de la película; participan activamente en el acontecimiento que la acompaña. El público podrá observar así la continuidad entre la labor pedagógica y la escena, entre el aprendizaje diario y la posibilidad de asumir responsabilidades artísticas frente a una audiencia.

El hecho de que la escuela cumpla 35 años en 2027 añade una perspectiva de futuro a la conmemoración actual. Mientras la compañía celebra su trayectoria desde 1991, la institución formativa se aproxima a un aniversario propio que confirma la importancia de la transmisión. La historia de LADC no depende solo de quienes fundaron la agrupación, sino de su capacidad para formar a quienes pueden mantenerla viva y transformarla.

De los festivales internacionales al Teatro Martí

El cuarto punto de referencia es el recorrido internacional de la película. Producida en 2025, Mi sueño cubano ha integrado la programación del Havana Film Festival New York y de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, conocida como Seminci, en España. También está prevista su exhibición en el InShadow–Lisbon Screendance Festival, en Portugal.

Ese itinerario sitúa la historia de LADC dentro de circuitos interesados tanto en el cine documental como en las relaciones entre imagen y movimiento. La llegada a La Habana después de esas presentaciones modifica el sentido del viaje: la obra vuelve al entorno cultural que retrata para encontrarse con protagonistas, estudiantes y espectadores vinculados a la tradición de la compañía.

El Teatro Martí se convierte, por tanto, en algo más que una sala de exhibición. Sus funciones conectan la circulación internacional del documental con la memoria local de Lizt Alfonso Dance Cuba. Entre la pantalla, el escenario y el conversatorio se configura una experiencia que permite revisar el pasado, reconocer el trabajo presente y observar cómo una escuela y una compañía continúan proyectando su historia hacia nuevas generaciones.