Un gato sobrevive a una anemia extrema tras recibir sangre de un perro en Londres

Un gato sobrevive a una anemia extrema tras recibir sangre de un perro en Londres

Rolo, un gato de dos años, logró superar una anemia severa después de recibir una transfusión de emergencia con sangre de un perro en una clínica veterinaria del sur de Londres. El procedimiento se realizó cuando no había sangre felina disponible y el animal presentaba un recuento de glóbulos rojos de apenas el 7 por ciento, un nivel crítico que ponía en riesgo inmediato su vida.

El caso ocurrió un domingo por la tarde en la clínica Vets Now, en Sutton. Rolo fue trasladado de urgencia después de varios días de deterioro provocados por una infestación de pulgas. Según la información publicada por New York Post, el gato había dejado de comer y beber, estaba extremadamente débil y ya no podía moverse cuando llegó al centro veterinario.

Un deterioro rápido provocado por las pulgas

La anemia se produce cuando el organismo no cuenta con suficientes glóbulos rojos para transportar oxígeno a los tejidos. En animales pequeños, una infestación intensa de pulgas puede causar una pérdida considerable de sangre, sobre todo cuando se mantiene durante un periodo prolongado. En el caso de Rolo, la magnitud de esa pérdida quedó reflejada en sus análisis y en los signos que presentaba al llegar a la clínica.

La veterinaria de urgencias Paige Walker explicó que el animal se había desmayado y tenía las encías muy pálidas, un signo frecuente de anemia. El recuento de glóbulos rojos había descendido al 7 por ciento, frente a un nivel habitual cercano al 30 por ciento en un gato adulto. Walker señaló que se trataba de uno de los valores más bajos que había observado en un animal de esas características.

La familia había utilizado productos de venta libre para tratar las pulgas, pero posteriormente descubrió que no eran suficientemente eficaces para controlar la infestación. La información disponible no indica cuánto tiempo duró el problema ni qué producto concreto se aplicó. Ese dato resulta relevante porque la eficacia de los tratamientos puede variar según el tipo de infestación, la exposición del animal y la presencia de pulgas en el entorno doméstico.

Un gato sobrevive a una anemia extrema tras recibir sangre de un perro en Londres

La alternativa ante la falta de sangre felina

Rolo necesitaba una transfusión inmediata, pero la clínica no disponía en ese momento de sangre de gato. La obtención de sangre felina puede ser difícil, especialmente fuera del horario habitual y en una situación de urgencia. Ante esa limitación, Walker recurrió a una alternativa excepcional: utilizar la sangre de Gin, su cocker spaniel de cuatro años, que se encontraba con ella en el trabajo.

La veterinaria extrajo aproximadamente 60 mililitros de sangre del perro y se los administró a Rolo bajo vigilancia constante. Walker reconoció que una transfusión de sangre canina a un gato puede resultar sorprendente, pero explicó que, en circunstancias de emergencia, se trata de una opción conocida en medicina veterinaria cuando no existe una fuente felina disponible y el riesgo de no intervenir es extremo.

La compatibilidad y la respuesta del receptor son factores decisivos en cualquier transfusión. Los gatos poseen grupos sanguíneos propios y pueden desarrollar reacciones graves si reciben sangre incompatible. Por esa razón, una transfusión entre especies no debe entenderse como una práctica rutinaria ni como un sustituto de los protocolos habituales. En este caso, la decisión estuvo vinculada a la gravedad de Rolo y a la necesidad de mantenerlo con vida mientras se estabilizaba.

Una noche de vigilancia y una recuperación gradual

Después de recibir la sangre, Rolo permaneció monitorizado durante toda la noche. El equipo observó su estado general y siguió la evolución de sus valores sanguíneos. El procedimiento fue considerado exitoso: el recuento de glóbulos rojos comenzó a aumentar gradualmente y el animal recuperó la estabilidad suficiente para continuar con la atención veterinaria.

A la mañana siguiente, Rolo fue trasladado a su clínica veterinaria habitual, donde podía seguir siendo controlado durante el día. Más tarde regresó a su hogar en Carshalton, una localidad cercana, para reunirse con su dueña, Louise Wood. La mujer relató que había temido perderlo y que, mientras esperaba en la clínica, sintió que se estaba despidiendo de su mascota.

Wood explicó que Walker le había comunicado con claridad la gravedad de la situación y la posibilidad de intentar la transfusión como única medida capaz de mantener con vida al gato. La propietaria también contó que el nombre Rolo hacía referencia a Roly, uno de los perros de la película de Disney 101 Dálmatas, un detalle que añadió un giro particular al hecho de que otro perro terminara siendo determinante para su recuperación.

El caso vuelve a poner el foco en la prevención

La supervivencia de Rolo dependió de una intervención rápida, pero el episodio también expone la importancia de prevenir y controlar las infestaciones de pulgas. Estos parásitos no solo provocan irritación y lesiones en la piel; en animales jóvenes, pequeños o debilitados, una carga elevada puede contribuir a una pérdida de sangre potencialmente peligrosa. Además, tratar únicamente al animal puede ser insuficiente si el entorno continúa contaminado.

Los especialistas suelen recomendar que la elección del tratamiento antiparasitario se haga teniendo en cuenta la especie, la edad, el peso y el estado de salud del animal. También es necesario evitar productos destinados a otra especie, ya que algunos componentes seguros para perros pueden resultar tóxicos para los gatos. El relato de la familia no permite establecer que el tratamiento utilizado haya causado daño, pero sí muestra que un producto de venta libre puede no resolver por sí solo una infestación persistente.

Tras la emergencia, Rolo continuó con vida gracias a la donación de Gin y a la intervención del equipo veterinario. La evolución posterior dependería de la recuperación de sus valores sanguíneos y del control de la causa que desencadenó la anemia. El caso no elimina los riesgos asociados a una transfusión entre especies, pero ilustra cómo, en una situación crítica y sin sangre felina disponible, una medida extraordinaria puede ofrecer una oportunidad de supervivencia.