La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) de Venezuela otorgó siete concesiones generales a SpaceX VZ S.C.A., la sociedad vinculada a SpaceX que gestionará la operación de Starlink en el país. La decisión permite prestar legalmente el servicio de internet satelital de la compañía en todo el territorio nacional y establece una operación formal con domicilio y fiscalización dentro de Venezuela.
El anuncio fue realizado este viernes por Conatel, después de una sesión ordinaria de su Consejo Directivo. El organismo presentó la medida como el resultado de un proceso de cooperación iniciado tras los terremotos registrados el pasado 24 de junio, que dañaron de forma severa las infraestructuras terrestres de telefonía e internet en el estado La Guaira, la zona más afectada por el desastre.
De los permisos de emergencia a una concesión permanente
Tras el terremoto, Conatel concedió a Starlink permisos temporales para probar equipos y tecnologías nuevas en las áreas afectadas. La autorización inicial estaba vinculada a las necesidades de emergencia y permitió evaluar la capacidad de una red satelital para complementar los servicios terrestres cuando las redes convencionales sufren interrupciones o quedan parcialmente fuera de servicio.
Según la comisión, esas pruebas permitieron operar con éxito la tecnología Direct to Device (D2D), que posibilita el envío de mensajes de texto entre usuarios y operadores móviles mediante una red satelital. Las pruebas involucraron a los tres operadores móviles del país, aunque Conatel no detalló en su comunicado las condiciones comerciales, la fecha de inicio de la oferta al público ni los planes de despliegue de la empresa.
La entidad reguladora también indicó que Starlink operó en la banda Ku con límites flexibilizados de Densidad de Flujo de Potencia Equivalente (EPFD). Esta modificación técnica permitió responder, de acuerdo con Conatel, a la elevada demanda de conectividad en la zona de emergencia y alcanzar una calidad de servicio considerada satisfactoria durante las pruebas.

Una red satelital integrada en el marco venezolano
La autorización formal llegó después de varias mesas de trabajo, presenciales y remotas, entre Starlink y Conatel. En esas reuniones, la empresa conoció el marco legal venezolano y posteriormente presentó su solicitud para operar de manera regular. La exigencia de contar con domicilio y fiscalización en el país distingue esta etapa de las autorizaciones temporales concedidas durante la emergencia.
La decisión incorpora a Starlink al esquema regulatorio nacional, pero no elimina los retos técnicos y administrativos que suelen acompañar la expansión de servicios satelitales. La coexistencia con las redes móviles existentes requerirá coordinar el uso del espectro, definir procedimientos para la atención de interferencias y establecer con precisión las obligaciones de los operadores y del proveedor satelital. El comunicado de Conatel no especificó el alcance de cada una de las siete concesiones ni si todas corresponden a servicios distintos.
La referencia a la tecnología D2D apunta, además, a una función que va más allá de la conexión fija mediante terminales instaladas. El intercambio de mensajes directamente con dispositivos compatibles puede servir como respaldo para comunicaciones básicas en zonas donde las estaciones terrestres estén dañadas o no exista cobertura suficiente. Sin embargo, las pruebas realizadas durante una emergencia no permiten por sí solas establecer el alcance comercial que tendrá el servicio en condiciones normales.
El precedente de La Guaira
La respuesta posterior al terremoto fue el principal antecedente de la regularización. A comienzos de julio, la Embajada de Estados Unidos en Caracas informó que Starlink había distribuido más de 1.600 kits de conectividad en Venezuela para apoyar a equipos de rescate, personal médico y organizaciones humanitarias en las localidades más afectadas por los sismos.
Los terminales permitieron habilitar enlaces de comunicación en lugares donde la infraestructura terrestre había quedado debilitada. Su utilidad estuvo relacionada con la coordinación de las labores de emergencia, el contacto entre instituciones y la continuidad de servicios esenciales. La experiencia ofreció a las autoridades venezolanas y a la empresa un escenario práctico para medir el rendimiento de la tecnología ante una interrupción amplia de las redes convencionales.
Digitel, uno de los operadores móviles venezolanos, comunicó entonces que había trabajado con SpaceX para incorporar conectividad satelital mediante satélites de órbita baja de Starlink y reforzar la respuesta de su red en La Guaira. Esa colaboración mostró que el modelo de Starlink puede funcionar como una capa complementaria para los operadores locales, en lugar de limitarse a competir directamente con los servicios de banda ancha terrestre.
Expectativas y asuntos aún pendientes
La concesión abre la posibilidad de ampliar la conectividad en regiones con baja cobertura o con dificultades para desplegar fibra óptica y estaciones terrestres. También puede ofrecer una herramienta adicional para responder a desastres naturales, siempre que existan equipos disponibles, suministro eléctrico y procedimientos de coordinación entre autoridades, operadores y organizaciones de ayuda.
Al mismo tiempo, la autorización no contiene información suficiente para determinar cuándo comenzará la comercialización general, cuánto costarán los equipos y las suscripciones, qué velocidades estarán disponibles o qué restricciones se aplicarán a los distintos tipos de usuarios. Esos elementos serán decisivos para medir el impacto real de Starlink sobre el acceso a internet en Venezuela.
El paso anunciado por Conatel convierte una cooperación nacida de una emergencia en una relación regulada de largo plazo. Su resultado dependerá de cómo se apliquen las concesiones, del nivel de supervisión estatal y de la capacidad de Starlink para integrarse con los operadores nacionales sin generar interferencias ni sustituir las inversiones necesarias en infraestructura terrestre. Por ahora, el Gobierno venezolano ha confirmado el marco legal para la operación, mientras los detalles comerciales y técnicos quedan pendientes de desarrollo.