Vucic admite la derrota del SNS ante el avance de la Lista de los Estudiantes en Serbia

Vucic admite la derrota del SNS ante el avance de la Lista de los Estudiantes en Serbia

Aleksandar Vucic ha reconocido este domingo la derrota de su formación, el Partido Progresista Serbio (SNS), en las elecciones parlamentarias anticipadas celebradas en Serbia. El dirigente, que había abandonado la Presidencia del país para encabezar la candidatura oficialista y aspirar al cargo de primer ministro, ha admitido que la Lista de los Estudiantes se ha impuesto en la votación. El recuento definitivo todavía no ha concluido, pero una muestra estratificada llevó al antiguo presidente a aceptar públicamente el revés.

“No tenemos los resultados definitivos”, ha advertido Vucic desde la sede del SNS, según recoge la prensa local. Sin embargo, ha señalado que los datos disponibles permiten concluir que su partido ha perdido los comicios. Su estimación sitúa a la lista estudiantil entre 135 y 140 escaños, frente a unos 105 para la candidatura que encabezaba. Otras fuerzas podrían obtener representación, entre ellas las formaciones de la minoría húngara de Voivodina.

Vucic admite la derrota del SNS ante el avance de la Lista de los Estudiantes en Serbia

Una derrota que rompe el equilibrio político

La magnitud de la diferencia que plantea Vucic, todavía pendiente de confirmación oficial, apunta a un cambio profundo en la correlación parlamentaria. El SNS ha dominado la política serbia durante años y ha construido una amplia red de poder institucional y territorial. La posible llegada de la Lista de los Estudiantes al primer puesto no representa únicamente un cambio de bancada: supone la transformación de un movimiento nacido en las calles en la principal fuerza con capacidad para disputar el control del Gobierno.

La aritmética parlamentaria será decisiva. Aunque la lista estudiantil alcance una posición claramente dominante, la formación del próximo Ejecutivo dependerá de los escaños definitivos, de la representación de los partidos minoritarios y de la disposición de otras fuerzas a participar en una coalición. La distancia entre las proyecciones anunciadas por Vucic sugiere que el SNS podría pasar de dirigir el sistema político a negociar desde una posición mucho más débil.

El movimiento estudiantil llega desde la protesta

El resultado se produce después de casi dos años de movilizaciones estudiantiles y ciudadanas. Las protestas comenzaron tras el derrumbe de una marquesina en la estación de tren de Novi Sad, en noviembre de 2024, un accidente que causó la muerte de 16 personas. La tragedia se convirtió en el punto de partida de una protesta más amplia contra la corrupción, la falta de transparencia y la gestión de las instituciones.

Con el paso de los meses, el movimiento estudiantil dejó de limitarse a reclamar responsabilidades por el accidente y se convirtió en el principal desafío organizado al poder de Vucic. Su fuerza política se apoyó en la capacidad de movilización, en la denuncia de los problemas de transparencia y en el rechazo a las estructuras partidistas tradicionales. La convocatoria anticipada buscaba ofrecer una salida institucional a un conflicto que durante largo tiempo se había expresado mediante concentraciones y bloqueos, pero el resultado preliminar indica que la protesta ha logrado trasladarse al terreno electoral.

Vucic atribuye el resultado a una operación exterior

El dirigente serbio ha aceptado la derrota, pero no ha interpretado el resultado exclusivamente como una decisión interna del electorado. En su intervención, ha relacionado la victoria de sus rivales con una supuesta “revolución” impulsada con el apoyo de países extranjeros. También ha felicitado a sus adversarios, aunque los ha descrito como “perpetradores de un trabajo sucio” diseñado por otros actores.

Estas acusaciones introducen una disputa política adicional en una fase especialmente sensible. Mientras la oposición estudiantil presenta el desenlace como la expresión del descontento acumulado dentro del país, Vucic lo enmarca en una pugna geopolítica en la que, según su versión, fuerzas externas habrían contribuido a debilitar al bloque gobernante. La diferencia entre ambas lecturas puede condicionar el clima de la transición y dificultar la aceptación compartida de las futuras decisiones parlamentarias.

El antiguo presidente también ha mencionado la posibilidad de que Serbia apruebe sanciones contra Rusia en marzo o abril. La referencia añade una dimensión internacional a un cambio de poder cuyo origen inmediato se encuentra en la política interna. Belgrado ha tratado durante años de mantener un equilibrio entre sus vínculos con Moscú, sus aspiraciones europeas y sus intereses regionales. Un nuevo Gobierno podría verse obligado a revisar ese equilibrio, aunque cualquier giro dependerá de la composición de la mayoría y de sus prioridades.

“Vamos a luchar”: el SNS se prepara para la oposición

Pese a reconocer la derrota, Vucic ha pedido a sus seguidores que no se desanimen y ha asegurado que su formación continuará adelante. “Vamos a luchar”, ha declarado, al tiempo que ha admitido que algunos miembros podrían abandonar el partido. Según ha defendido, la estructura del SNS sigue siendo sólida y conserva experiencia suficiente para afrontar la nueva situación.

El mensaje refleja el principal desafío del oficialismo: convertir una derrota electoral en una posición política sostenible. El partido deberá preservar su cohesión, asumir una eventual pérdida de control institucional y definir si ejercerá una oposición frontal o buscará influir mediante acuerdos parlamentarios. La respuesta será relevante no solo para la estabilidad del próximo Ejecutivo, sino también para la capacidad de la Lista de los Estudiantes de transformar su capital de protesta en un programa de Gobierno viable.

El recuento marcará el alcance del cambio

La victoria anunciada por Vucic no quedará plenamente definida hasta que concluya el escrutinio y se distribuyan oficialmente los escaños. Los resultados finales determinarán el margen de la lista estudiantil, el peso real del SNS y el papel de las minorías en la formación de una mayoría. También deberán aclarar si el movimiento podrá gobernar directamente o si tendrá que construir alianzas con fuerzas que hasta ahora han operado fuera de su núcleo de movilización.

La elección ya ha alterado el mapa político serbio, pero la dimensión del cambio dependerá de lo que ocurra después de la votación. El desafío consiste en pasar de la denuncia de la corrupción y la falta de transparencia a la gestión de las instituciones, mientras el antiguo bloque dominante reorganiza sus apoyos. Serbia entra así en una etapa de incertidumbre política en la que el resultado electoral abre la puerta a una renovación profunda, aunque todavía no garantiza que la transición vaya a ser rápida ni sencilla.