Washington retoma el intercambio de inteligencia con Kiev mientras se agrava la presión sobre Ucrania

Washington retoma el intercambio de inteligencia con Kiev mientras se agrava la presión sobre Ucrania

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, afirmó que Estados Unidos reanudó el intercambio de información de inteligencia con Kiev después de un periodo de interrupción que, según su versión, dejó a las fuerzas ucranianas más expuestas a los ataques rusos. La confirmación se produce en un momento de creciente tensión entre ambos gobiernos, marcado también por las restricciones al servicio de internet por satélite de SpaceX y por la suspensión temporal de sanciones y aranceles estadounidenses contra Rusia.

“Estuvo bloqueado durante un tiempo. Y luego la parte estadounidense lo desbloqueó. Estamos muy agradecidos por ello. Ahora funciona”, declaró Zelenski en una entrevista con la cadena NBC emitida este domingo. El mandatario no precisó cuándo se restableció exactamente el flujo de información ni detalló qué mecanismos se aplicaron para reactivarlo.

Una capacidad que Kiev considera decisiva

Zelenski sostuvo que Estados Unidos es el único país que dispone de la información necesaria para advertir a Ucrania sobre el uso de misiles balísticos por parte de Rusia. De acuerdo con su relato, Kiev no recibió esos datos durante una serie de ataques con misiles que se prolongó durante tres días.

La relevancia de esa información radica en el reducido tiempo de reacción que dejan este tipo de proyectiles y en la posibilidad de que las alertas permitan modificar la disposición de las defensas aéreas, proteger infraestructuras críticas o reducir la exposición de las tropas. La interrupción, por tanto, no habría sido únicamente un problema diplomático: también habría afectado a una capacidad operativa que Ucrania considera esencial para anticipar ataques.

La declaración del presidente ucraniano no incluyó una explicación pública de Washington sobre las razones de la suspensión. Tampoco se informó si el restablecimiento es completo o si existen límites sobre el tipo de inteligencia que vuelve a compartirse. Esa falta de detalles mantiene abierta la cuestión de hasta qué punto la cooperación bilateral ha recuperado el nivel anterior.

Washington retoma el intercambio de inteligencia con Kiev mientras se agrava la presión sobre Ucrania

El desacuerdo por Starlink y los ataques a refinerías

La disputa sobre la inteligencia se conoció después de que Kiev denunciara restricciones en el servicio de internet por satélite de SpaceX, una herramienta de la que las fuerzas ucranianas dependen para mantener comunicaciones y coordinar operaciones en el campo de batalla. La empresa pertenece al magnate Elon Musk, cercano al presidente estadounidense, Donald Trump.

La denuncia ucraniana se produjo poco después de que Trump criticara a Kiev por atacar refinerías y otras instalaciones petroleras en territorio ruso. Zelenski interpretó entonces las barreras al servicio de SpaceX como un mensaje del Gobierno estadounidense para frenar el ritmo de las operaciones ucranianas. Según el presidente, SpaceX ejecutó técnicamente esa decisión.

El episodio reflejó la vulnerabilidad de Ucrania frente a recursos tecnológicos y militares que no controla directamente. Aunque el acceso a las comunicaciones por satélite no equivale al suministro de armamento, su importancia en la coordinación de unidades, el reconocimiento y el intercambio de órdenes convierte cualquier modificación del servicio en un factor con posibles consecuencias inmediatas en el frente.

Trump endurece su posición sobre la guerra

En la entrevista, Zelenski advirtió que sería “un error histórico” que Estados Unidos respaldara formalmente a Rusia, país que inició la invasión a gran escala de Ucrania a principios de 2022. El presidente ucraniano dijo que quiere confiar en Trump y expresó la esperanza de que el mandatario estadounidense cambie algunas de sus decisiones.

La relación bilateral también se ha visto afectada por la decisión de Washington de suspender temporalmente las sanciones y los aranceles aplicados contra Rusia. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló el sábado que la pausa, prevista por 60 días, permitirá analizar el impacto de esas medidas sobre la economía mundial.

Para Kiev, cualquier alivio económico o comercial concedido a Moscú puede interpretarse como una reducción de la presión internacional sobre el Kremlin. Para Washington, en cambio, la revisión responde a una evaluación más amplia de los efectos de las sanciones, incluidos sus posibles costos para los mercados y los consumidores. Las dos lecturas evidencian la distancia entre las prioridades ucranianas y el enfoque que la nueva administración estadounidense pretende imprimir a la política exterior.

Los ataques contra la energía continúan

La tensión diplomática coincidió este domingo con nuevos ataques cruzados contra infraestructuras energéticas de Rusia y Ucrania. En San Petersburgo, drones ucranianos alcanzaron durante la madrugada una terminal petrolera y provocaron incendios de gran magnitud, según imágenes captadas por periodistas de la AFP.

El gobernador regional, Alexander Beglov, informó de una persona muerta y cinco heridas en el ataque, que calificó de “masivo”. Más tarde señaló que los bomberos continuaban trabajando para extinguir las llamas en la terminal, en el depósito petrolero Ruchi y en varios almacenes industriales situados al sur de la ciudad.

El ataque se produjo pese al anuncio de Trump de una tregua energética, destinada a detener las acciones contra instalaciones vinculadas con la producción y distribución de energía. Los bombardeos posteriores muestran las dificultades para convertir ese compromiso político en una medida efectiva sobre el terreno, especialmente mientras persisten los objetivos militares y económicos de ambos bandos.

Trump ha reprochado a Zelenski que los ataques contra refinerías rusas contribuyan a elevar el precio de los combustibles. Kiev sostiene que sus operaciones son una respuesta a los bombardeos rusos contra el sistema energético ucraniano y que buscan reducir los ingresos con los que Moscú financia su esfuerzo bélico. En ese contexto, la infraestructura energética se ha convertido tanto en un objetivo militar como en un instrumento de presión económica.

En San Petersburgo, dos residentes citadas por la AFP describieron los ataques como aterradores, aunque no inesperados después de más de cuatro años y medio de guerra. Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el Gobierno ucraniano continúa resistiendo, pero sostuvo que esa resistencia no puede cambiar el curso de los acontecimientos. Sus palabras contrastan con la persistencia de los ataques y con la incertidumbre sobre la disposición de Washington a mantener su respaldo operativo y político a Kiev.