El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó este lunes a Estados Unidos de retrasar deliberadamente la entrega de misiles interceptores destinados a Ucrania, incluidos sistemas Patriot pagados por países europeos y listos para ser enviados. La denuncia, formulada ante senadores estadounidenses, se produjo después de nuevos ataques rusos contra Kiev y otras regiones, y en medio de un deterioro público de la relación entre Zelenski y el presidente Donald Trump.
Según Zelenski, el Pentágono mantiene bloqueado un lote de misiles adquirido por gobiernos europeos dentro del programa PURL, a la espera de la firma del secretario de Defensa, Pete Hegseth. El mandatario ucraniano afirmó además que varios países están dispuestos a transferir interceptores Patriot de sus propias reservas, pero que tampoco han recibido la autorización necesaria de Washington.
“Los misiles están listos. Ya podrían estar en Ucrania, pero la autorización sigue sin concederse”, declaró Zelenski, según difundió la Presidencia ucraniana. A su juicio, la demora apunta a “una decisión política” destinada a ralentizar el apoyo estadounidense, una conclusión que elevaría la disputa desde un desacuerdo operativo hasta una crisis sobre la voluntad de Washington de mantener su respaldo militar a Kiev.

Una defensa aérea bajo presión
La acusación llega tras una noche de ataques rusos en la que, según las autoridades ucranianas, fueron lanzados 16 misiles balísticos contra Kiev y sus alrededores, además de más de 240 drones contra distintas zonas del país, con especial concentración sobre infraestructuras energéticas. Al menos cuatro personas murieron en esos ataques. Horas antes, otro bombardeo contra un parque de la región de Járkiv dejó seis fallecidos, entre ellos tres niños.
Los Patriot ocupan un lugar central en la defensa ucraniana porque son los principales sistemas disponibles para interceptar los proyectiles rusos más sofisticados. La escasez de estas baterías y de sus municiones limita la capacidad de Kiev para proteger ciudades, instalaciones eléctricas y centros militares. Por eso, una demora en la entrega no solo afecta al volumen de armamento disponible: también condiciona la planificación de la defensa y aumenta la exposición de la población durante las oleadas de ataques.
Zelenski denunció asimismo que Ucrania no recibió “ninguna advertencia” de sus aliados antes de los ataques nocturnos. Periodistas de AFP constataron en dos ocasiones que la alerta antiaérea en Kiev se activó después de las primeras explosiones, un hecho que alimenta las dudas ucranianas sobre el alcance y la oportunidad del intercambio de inteligencia occidental.
Washington niega una pausa en la inteligencia
Ucrania depende de la información estadounidense y europea para detectar lanzamientos rusos, anticipar trayectorias y seleccionar objetivos. Zelenski afirmó que las restricciones en ese flujo se han vuelto peligrosas para su Ejército, aunque Washington ha negado repetidamente que haya modificado su cooperación en materia de inteligencia.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró este lunes desde Samarcanda, Uzbekistán, que no se había producido “ninguna pausa” en el intercambio de información con Kiev. Rubio sostuvo que Zelenski debería concentrarse en poner fin a la guerra, una posición alineada con la presión de Trump para que Ucrania avance hacia un acuerdo negociado con Moscú.
También permanece limitada, según el presidente ucraniano, la conexión con Starshield, la versión militar de la red satelital de SpaceX utilizada por las fuerzas de Kiev. Zelenski aseguró que los equipos dejan de funcionar a velocidades de entre 130 y 161 kilómetros por hora en varios sectores del frente. Kiev sostiene que las restricciones afectan la logística y reducen el empleo de determinados drones, aunque no se ha presentado públicamente una explicación técnica independiente que permita establecer el alcance exacto de esas limitaciones.
El enfrentamiento político condiciona la ayuda
La disputa militar se desarrolla mientras Trump y Zelenski intercambian críticas cada vez más duras. El presidente estadounidense reprocha a Kiev los ataques contra refinerías rusas, que considera un factor de presión sobre el mercado mundial de combustibles y sobre los precios. También acusa al dirigente ucraniano de no querer un acuerdo de paz con Moscú.
Trump declaró este lunes que quizá otra persona debería negociar en nombre de Ucrania en lugar de Zelenski, después de haber planteado el 10 de octubre la posibilidad de reemplazarlo. El comentario introduce una cuestión política directamente vinculada al suministro de armas: la continuidad de la ayuda puede quedar condicionada no solo por las necesidades del campo de batalla, sino también por la relación personal y estratégica entre la Casa Blanca y el Gobierno ucraniano.
Zelenski respondió que bloquear misiles para la defensa antiaérea mientras Rusia se beneficia de una flexibilización o un aplazamiento de sanciones supone una “negación de la realidad” por parte de los aliados. La acusación refleja la preocupación de Kiev de que las gestiones diplomáticas se desarrollen sin garantías suficientes para su seguridad y sin que Ucrania controle el ritmo de las concesiones.
Una posible cumbre sin Kiev
Rubio se mostró evasivo sobre una eventual cumbre trilateral entre Estados Unidos, Rusia y China prevista para noviembre, que dejaría a Ucrania fuera de la mesa. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que la posibilidad de celebrarla durante la cumbre de la APEC, los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, había sido planteada, pero aseguró que todavía no existían propuestas concretas ni acuerdos.
Peskov consideró imposible un pacto para terminar la guerra sin representantes de Kiev dispuestos a asumir sus responsabilidades. Mientras tanto, Trump afirmó que Rusia se había comportado “correctamente” y que no había hecho gran cosa respecto a Ucrania, una valoración que contrasta con la intensidad de los ataques registrados durante la noche.
El presidente estadounidense aseguró que Washington continúa compartiendo inteligencia con Ucrania y dijo que estudiaría permitir que ciudadanos ucranianos permanezcan en Estados Unidos bajo el Estatus de Protección Temporal hasta el final de la guerra. Para Kiev, sin embargo, la cuestión inmediata sigue siendo si los misiles disponibles llegarán antes de la próxima oleada de ataques y si el apoyo estadounidense conservará una base estable en un conflicto que depende cada vez más de decisiones políticas tomadas en Washington.